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Lo bueno está por llegar

  • El madridismo debe saber apreciar la gran temporada que ha hecho el equipo
El madridismo debe saber apreciar la gran temporada que ha hecho el equipo
Defensa Central - Editorial Defensa Central - Editorial

El fútbol es un como un tiovivo donde tan pronto estás abajo como arriba. El madridismo lo ha podido comprobar en apenas cinco días, el tiempo que ha pasado entre la victoria en el Camp Nou a la eliminación en la Liga de Campeones. De la máxima euforia a la pena en unas pocas horas, aunque en esta ocasión pese más el dolor por la cercanía de haber disputado la final de Múnich y la forma en la que se cayó en Europa. Pero el aficionado merengue debe analizar la situación con frialdad y ampliar sus miras, buscando una análisis que le haga darse cuenta de lo que ha conseguido el equipo en esta campaña que está cerca de acabar.

Faltan cuatro jornadas de Liga y el título está prácticamente en el bolsillo. Con seis puntos bastará para levantar el 32º campeonato nacional, lo que se debe valorar en su buena medida. Porque tiene mucho mérito ganar este título habiéndose medido directamente con uno de los mejores equipos de los últimos años, el Barcelona de Guardiola. De hecho, el propio Real Madrid puede considerarse parte 'culpable' de la crisis actual que vive el conjunto culé, pues su técnico cada vez tiene más decidido que no seguirá entrenando al equipo. Posiblemente, sin el equipo de Mourinho, ahora las cosas serían muy diferentes en Can Barcelona.

Mientras el eterno rival tiene un panorama muy negro y es probable que tenga que derruir para volver a construir, el Real Madrid ha demostrado tener un proyecto sólido. La eliminación ante el Bayern solo ha comprometido más a su entrenador con el club, confirmando Mourinho casi con total seguridad que la próxima campaña seguirá en el equipo. Por eso, la tercera temporada del luso en la capital de España solo puede llevarnos de nuevo al éxito. La progresión del entrenador con el conjunto merengue está siendo clara. La primera temporada, la Copa del Rey. Y en la segunda, la Liga equilibrando la balanza con el Barcelona y, por qué no decirlo, contribuyendo al posterior hundimiento culé.

Mourinho ha alterado el orden de las cosas y ya ha conseguido lo más difícil, lograr que el Real Madrid volviese a ser el mejor en España y competitivo en Europa. Solo la mala suerte le ha privado esta campaña de estar en la final de Múnich, unos malditos penaltis donde tanto un equipo como otro podrían haberse clasificado. Bayern y Madrid eran justos finalistas pasase lo que pasase. Pero ha quedado claro que ganar la Champions es muy difícil, dificilísimo, y que en esta competición los pequeños detalles y el azar marcan la diferencia. Por eso esta semana toca estar tristes, aunque solo durante un par de días.

Porque en muy poco tiempo, si se cumple la lógica, el madridismo volverá a la Cibeles. Y lo hará para celebrar la Liga con mejor sabor de los últimos años, la de más mérito. Ganándola con el mejor ataque de todos los tiempos en el fútbol español y siendo el digno merecedor de levantar el título, por encima del mejor Barcelona de la historia. Ni siquiera la mejor versión azulgrana ha conseguido quitarse de encima a su eterna pesadilla, el Real Madrid. Y, bajo esta perspectiva, no queda otra que mirar al futuro con optimismo. Mourinho ha devuelto a su lugar al Madrid, a donde se deciden y ganan los títulos. Pero sin olvidar que todavía tiene una misión que cumplir: conseguir la 'Décima'.

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