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Despedida victoriosa

  • El Real Madrid venció en su último partido de la temporada sin apenas despeinarse en Kuwait (0-2)
Sel.Kuwait 0-2 Real Madrid
David Jorquera - La Crónica David Jorquera - La Crónica

Decir que lo de menos es el resultado en un partido amistoso de final de temporada es algo más que un tópico, especialmente cuando hay una Eurocopa de por medio en la que los jugadores se juegan mucho. Por suerte, el Real Madrid vuelve de Kuwait sin lesionados, habiendo ganado el partido y con un buen puñado de millones de euros en el bolsillo por hacer acto de presencia en territorio asiático. Un completo, que se diría.

El Real Madrid era algo más que favorito para este partido. Igual no existía una palabra lo suficientemente clara como para definir la diferencia de nivel entre uno y otro equipo. Lo que para unos era un trámite, para otros era la ilusión de su vida. Eso sí, aun sin pisar el acelerador, el Real Madrid no fue ese gigante dormido al que se le suben las hormigas por los pies y las permite llegar al lugar deseado. No fue así, ni mucho menos. Especialmente porque hasta en un día ‘festivo’ el Madrid presionó. Y lo hizo con y sin balón. La poca calidad técnica de los locales invitaba a hacerlo para robar el balón cerca del área. Situación que se repitió en muchas oportunidades.

Las ocasiones del equipo de Mourinho empezaron a sucederse una tras otra. El primero en intentarlo fue Özil con un remate con la izquierda que sacó el portero buscando más la fotografía para enmarcar en su habitación que otra cosa. Al menos la sacó, eso sí. Luego fue Cristiano Ronaldo el que se topó con el larguero en un lanzamiento de falta un tanto escorado que, esta vez, el portero no llegó ni a ver. Le salvó la madera. Eran avisos, bastante serios, pero avisos. Eso sí, era tan evidente que el Madrid no tardaría demasiado en marcar que todo el mundo daba por hecho que llegaría, y descontaba los segundos para que el éxtasis del gol llegara al césped. El protagonista fue Di María, que le pegó duro y seco al balón desde fuera del área. La dirección, buena, el golpeo, bueno. El resultado de la ecuación, evidente, gol. Eso sí, siempre quedará la impresión de que igual el portero la pudo sacar. No fue una cantada manifiesta, pero sí dejó entrever cierta lentitud de movimientos. El caso es que el Madrid ya mandaba. Como antes, pero ahora también en el marcador.

Los locales salían a estampidas cuando podían. Su juego, poco elaborado, se basaba en intentar encontrar a los delanteros y que se volvieran velocistas de 100 metros ante los defensas del Madrid. Adán se tuvo que tirar al suelo en un par de ocasiones para evitar males mayores, ya que ni Carvalho ni Altintop estuvieron finos en el arte de la velocidad, cualidad que con los años te abandona como el desodorante barato. Eso sí, el que no se abandona a la hora de encontrarse con la red es Cristiano Ronaldo. El mejor centro desde que llegó a Madrid de Alintop desde la banda lo cabeceó el de Portugal a la red desde los cielos. Igual le dio tiempo a peinarse antes de rematar pues estuvo mucho tiempo arriba. El necesario para no golpear el balón ni contra el defensa con el que saltó ni contra el portero. Más lucidez al marcador y más normalidad.

S. Kuwait 0:Khaidi; Maatouq, Award, Fadhli, F.Al-Enezi; Ansari, M.Al-Enezi, Amer, Ali; H.Al-Enezi y Nasser. También jugaron Al Hendi, Al Rashidi, Al Maqseed, Al Moussawi, Rashed, Al Salimi y Al Mutwa.

Real Madrid 2: Adán (Casillas 46’), Altintop, Varane (Pepe 46’), Carvalho (Albiol 46’), Coentrao (Marcelo 46’), Sahin (Ramos 46’), Granero (Arbeloa 46’), Özil (Lass 46’), Di María (Kaká 46’), Cristiano (Higuaín 46’) y Benzema (Callejón 22’).

Goles: 0-1 Di María (27’), 0-2 Cristiano Ronaldo (31’)

Estadio:  Kaifan Stadium (18.000 espectadores)

Con el paso de los minutos y el carrusel de cambios el partido se fue afeando. Las vacaciones para unos y la Eurocopa para otros empezaron a aparecer en las mentes de los jugadores del Real Madrid, que lució bastante menos en la segunda mitad del partido. Alguna subida de Marcelo por banda, y las intentonas de Higuaín y Kaká fueron el corto bagaje de los de Mourinho en el segundo acto.

El que sí tuvo que intervenir más de la cuenta fue Casillas, que sacó varios remates del cuadro local que impidieron que la grada de Kuwait saltara de alegría con el gol de sus muchachos. Para Iker no hay amistosos, y como ya dijo en cierta ocasión, para un portero dejar su portería a cero es un gran botín. Eso fue exactamente lo que consiguió Casillas, echar el cerrojo.

Como no hubo tiempo para más, todos salieron contentos. El Madrid porque ganó, tanto en el campo como en el tema monetario, y la gente de Kuwait porque disfrutó de un buen espectáculo, con el campeón de Liga enfrente, y porque dieron la cara en todo momento a pesar de su inferioridad. Despedida y cierre del curso. Algunos podrán pensar en sol y playa, otros en la Eurocopa y alguno más en su futuro de cara a la próxima temporada.

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