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El 'baby Madrid' aprueba sobrado

  • Mourinho sólo alineó de inicio a Granero y Adán de la primera plantilla, además de Morata. Buen partido de los canteranos del Madrid, destacando Álex, Lucas y Denis. Di María, el mejor del segundo tiempo, hizo dos tantos.
Oviedo 1-5 Real Madrid
David Jorquera - La Crónica David Jorquera - La Crónica

Los amantes de la cantera seguramente se llevaron un alegrón cuando vieron el equipo que Mourinho ponía en liza desde el inicio en Oviedo. Si exceptuamos a Adán y Granero, además de Mateos, el resto de los componentes del 11 inicial del Real Madrid jugaron la temporada pasada en el Castilla. Casi nada. Incluso, los tres nombres mencionados también son canteranos del Real Madrid. Una alegría para los puristas, sin duda.

No era Toril el jefe de los Iván, Casado o Álex Fernández, sino Mourinho, pero lo cierto es que el Real Madrid funcionó como un reloj. El Oviedo, que sirvió de sparring de los blancos,  veía pasar como aviones a las flechas blancas. Lucas Vázquez y Denis eran dos puñales a cada cual más afilado. En tiempo casi de JJ.OO ambos batallaban por ver quién hacía más kilómetros sin cansarse. La piel se la dejaron. Sin embargo, no sólo de correr vivía este improvisado Madrid. Con varios puntos de velocidad por encima del Oviedo, los pipiolos de Mourinho buscaban el acoso y derribo a la portería local sin descanso. Fue precisamente Lucas Vázquez el que tuvo el honor de marcar el primer gol del Real Madrid en esta pretemporada. Un gran pase de Iván González en largo, que hubiera firmado el mejor Fernando Hierro, permitió a Lucas presentarse delante del portero rival con un control. Sin nervios y con aplomo colocó el balón en la red. Primera en la frente para el Oviedo. No sería la última.

Y no lo iba a ser porque el Madrid no se relajaba ni para pedir agua en la banda. Morata tuvo dos ocasiones casi seguidas que sólo las manos del portero Dani Barrio evitaron que el delantero hubiera podido gritar su primer gol con la zamarra de los ‘mayores’. Eso sí, Morata no se vino abajo, y se sacó de la manga una asistencia magistral para que Denis tuviera un mano a mano frente al portero. No fue con su pierna buena, sino con la diestra, como Denis cruzó la pelota a Barrio. Colocación 10. Y ejecución perfecta. El Oviedo se empezaba a descomponer, y sólo veía el descanso como oasis para evitar el KO. Para suerte blanca, un mal despeje de la zaga local facilitó que el Madrid marcara el tercero por mediación de Pascual en propia puerta. El correctivo empezaba a ser importante porque los chavales blancos parecían incansables y voraces, justo lo que Mourinho demanda a los jóvenes para darles ocasiones. Desde luego, si fuera por el primer tiempo del Tartiere más de uno se habrá ganado más apariciones con los ‘mayores’.

Ficha técnica:

1 - Real Oviedo: Dani Barrio; Candela, Juanpa, Negredo, Owona; Aitor Sanz, Pascual, Íker Alegre, Martins; Manu Busto y Diego Cervero. Durante la segunda parte entró Jandrín, luego Jairo Cárcaba, Coutado y Rúa, y en un séxtuple cambio en el minuto 72 Chapi, Jaime, Lennin, Adrián, Efrén y Borja.

5 - Real Madrid: Adán; Lucas, Mateos, Iván, Casado; Álex Fernández, Mosquera, Dennis, Juanfran; Granero y Morata. En el descanso entraron: Jesús, Lass, Di María, Varane, Callejón, Ríos, Nacho e Higuaín, y siguieron Dennis, Álex y Granero. Entraron Pacheco y Álvaro en el minuto 74.

Goles: 0-1, Lucas (min 8); 0-2, Dennis (min 39); 0-3, Candela (p.p., min 40); 1-3, Martins (min 51); 1-4, Di María (min 54); 1-5, Di María (min 73).

Árbitro: José Ramón Alonso de la Lama (comité asturiano).

Incidencias: partido amistoso disputado en el estadio Carlos Tartiere, en Oviedo. Los jugadores del Madrid vistieron brazalete negro por el fallecimiento hoy en Oviedo del expresidente del Congreso de los Diputados Gregorio Peces-Barba, madrileño y madridista. Al principio se hizo un homenaje con gaiteros al eslovaco Peter Dubovsky, que jugó en ambos equipos y falleció en 2000.

Aunque suene paradójico, lo cierto es que el Madrid fue mejor en el primer tiempo con los castillistas que en el segundo, en el que entraron los jugadores de la primera plantilla. Menos ritmo y más descontrol, especialmente en el arranque del segundo acto. De hecho, fue el momento que aprovechó el Oviedo para darse la única alegría de la noche, tras un mal despeje hacia atrás de Varane y una salida poco expeditiva de Jesús. Martins aprovechó la ocasión para marcar a puerta vacía y provocar la única sonrisa de la grada.

Como la cosa iba a de errores, el Oviedo también iba a cometer el suyo. Una carrera de Di María de 50 metros para robar una pelota dio sus frutos de la forma menos esperada. Y todo porque el portero local intentó sacarse el capote y burlar la vigilancia del argentino que iba embalado a por el balón. El fidio envistió de la mejor forma, a la pelota. Se la birló en un visto y no visto a Dani Barrio. Después sólo tuvo que meterla en la jaula para devolver los tres goles de ventaja. Una renta que no disminuyó a pesar de que los locales tuvieron poco después un penalti a su favor por unas manos de Nacho dentro del área. Jesús esta vez estuvo atinado y logró sacar el remate desde los 11 metros. Ahí se acabó el mayor grado de desbarajuste del Madrid en el partido. A buen seguro que Mourinho tendrá charla con Fabinho, Nacho y Varane para que no repitan algunas acciones en la que ellos solos se complicaron más de la cuenta.

El Oviedo terminó por sacar la bandera blanca. Entre el cansancio y que la pelota sólo se movía si el poseedor de la misma era madridista, los locales esperaban ya el final del partido como agua de mayo. Resaltar el trabajo de Álex Fernández, el único jugador merengue que aguantó los 90 minutos sobre el campo sin desfallecer y con buen criterio a la hora de mover al equipo y de darle descanso alrededor de la posesión del cuero. A pesar de que el 1-4 se daba ya por bueno, el Madrid volvió a hacer diana gracias a un desmarque de Higuaín que se encontró con el palo, y a la buena colocación de Di María que volvió a hacer diana tras el encontronazo de su compatriota con la madera. Fue el fin de fiesta para un baby Madrid que ganó en su primera aparición del curso.

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