Ir a versión clásica Ir a versión móvil

Con medio gas hubo de sobra

  • El equipo de Mourinho se impuso con relativa facilidad al Celta en el Bernabéu (2-0). Higuaín y Cristiano, los goleadores. Essien cumplió en su función de lateral izquierdo.
Real Madrid 2-0 Celta
David Jorquera - Santiago Bernabéu David Jorquera - Santiago Bernabéu

El Real Madrid sumó una plácida victoria sobre el Celta de Vigo en el Santiago Bernabéu (2-0). El equipo de Mourinho fue más práctico que vistoso y no necesitó poner toda la carne en el asador para derrotar a un equipo, el gallego, que puso entrega, peo que apenas se acercó a la meta de Casillas en todo el partido. Higuaín y Cristiano fueron los ejecutores del equipo de Herrera con sus goles.

De no haber sido por las quinielas que se habían suscitado en la previa del partido ante el Celta casi nadie hubiera reparado en que el Real Madrid tenía partido de Liga. Y no hablamos de la 1, X, 2 de toda la vida, sino de los nombres que se barajaban para poner el antibiótico a ese virus Fifa que esta vez sí que se había arraigado en los pulmones del equipo de José Mourinho. Al final, la verdadera gran novedad fue que Essien, el chico para todo de Mourinho, se vistió de lateral izquierdo. Nacho, banquillo. El resto, con mayor o menor sorpresa, lo esperado, con acumulación de juego de calidad en las botas de Modric, Kaká y Özil que, eso sí, no brillaron en exceso como triplete.

Lo cierto es que el Madrid salió con actitud. Higuaín se dejaba la piel presionando, también Kaká y Özil. Las intenciones, desde luego, eran buenas. Tampoco es que el Celta hubiera planteado un partido a tumba abierta, al intercambio de caricias en la cara. De haberlo hecho, seguro que al tercer mamporro hubiera besado la lona.

Lo que nadie o casi nadie hubiera esperado era que un centro de Higuaín desde la izquierda y con la pierna del mismo nombre acabara en la red del Celta. Seguramente el que menos Sergio, el portero visitante. El centro fue cogiendo veneno al estilo de la peor de las serpientes venenosas. Cuando el cancerbero visitante se dio cuenta del movimiento que acompañaba el balón ya estaba la grada celebrando la diana. Y así fue como la lata se abrió.

Ficha Técnica

Real Madrid 2: Casillas; Ramos, Pepe, Varane, Essien; Xabi Alonso, Modric, Kaká (Di María 46’), Özil (Callejón 70’); Cristiano Ronaldo e Higuaín (Benzema 84’).

Celta 0: Sergio; Hugo Mallo, Cabral, Túñez, Roberto Lago; Oubiña, Álex López, Bustos (Bermejo 52’); Kronh-Delhi, Augusto Fernández (De Lucas 77’), Iago Aspas (Park 57’).

Goles: 1-0 Higuaín (11’), 2-0 Cristiano Ronaldo (p.66’).

Árbitro: Clos Gómez. Amonestó Cabral, Casillas, Ramos, Lago.

Estadio: Santiago Bernabéu (72.000 espectadores).

A partir de ahí, sí que los de Mourinho tuvieron alguna opción de hacer el banquete algo más copioso, pero Cristiano fue demasiado generoso en un remate de cabeza que se le marchó desviado cuando la parroquia ya afinaba su garganta para la celebración. Los blancos no agobiaban, pero la sensación era de que el segundo podía caer y con ello también el partido. Aun así, el Celta llegó vivo al intermedio o, al menos, con una herida. Mal menor para ellos.

El partido no terminaba de romper. Ni el Madrid se lanzaba a tumba abierta a por el partido ni el Celta terminaba de exponerse ofensivamente para cazar o que le cazaran, por lo que todo seguía en el aire. De hecho, Cristiano Ronaldo volvió a tener un remate de cabeza de los que no suele fallar. Por segunda vez, lo hizo. Y el pase fue de Essien con la izquierda medido a su testa. Un punto positivo para él de cara a repetir en Dortmund la misma demarcación.

La incertidumbre de la recta final empezaba a planear sobre el Bernabéu. El botín del Madrid era suficiente, aunque demasiado corto. Ese gol de Higuaín valía tres puntos, pero ni Mourinho ni sus pupilos podían arriesgarse a un despiste, con la posible pérdida de puntos que ello supondría. Por eso, todo el madridismo respiró más tranquilo cuando Cabral cometió un penalti tan absurdo como claro sobre Özil. El presente no lo desaprovechó Cristiano Ronaldo. El portugués enfiló los 11 metros, previo cambio de balón, y se dispuso a ejecutar al Celta. Y no lo hizo. Engañó al portero y puso el segundo en el casillero del Bernabéu. Ahí murió definitivamente el equipo vigués que, eso sí, tuvo una ocasión en un remate de cabeza que propició que el Bernabéu le cantara a Casillas tras su gran parada. Fue lo último interesante que llevarse a la boca. El Madrid suma y sigue. Esta vez a medio gas. En Dortmund seguramente no valdrá regularse tanto.

Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies.
OK | Más información