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La noche 'plácida' se le descontroló a Villanueva

  • El colegiado gallego tuvo una actuación muy irregular
El colegiado gallego tuvo una actuación muy irregular
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El colegiado gallego Iglesias Villanueva se las prometía felices este martes por tener que dirigir un partido a priori sencillo como el Real Madrid - Alcoyano. Sin embargo, los jugadores alicantinos salieron al campo con un ímpetu desmedido que en ocasiones se tradujo en feas entradas que el gallego no supo atajar con su disciplina.

Por tanto, no sería exagerado decir que la actuación del trencilla fue bastante mala. Para empezar, el choque se inició con una entrada de David Torres que lesionó a Albiol y que no mereció ninguna tarjeta a juicio de Iglesias Villanueva. Después, en el minuto 14 el colegiado no quiso pitar un clarísimo penalti de Selvas sobre Morata a pesar de que todo el Santiago Bernabéu lo reclamó con ganas. Al parecer, se había presentado en el Bernabéu con intenció de permitir casi todo, por lo que tampoco le mostró amarilla a Devesa por una zancadilla que hizo dolerse a Nacho.

En el minuto 33 el equipo visitante reclamó un penalti por mano de Carvalho en el área, pero la acción dio la impresión de ser involuntaria. No sería hasta el minuto 41 cuando Arkaitz vería la primera cartulina del duelo por una fea falta sobre Callejón; amonestación que se repetiría minutos después con Selvas y otra entrada similar que sufrió Álvaro Morata.

Tras el descanso, el árbitro saldría 'caliente' de la caseta y motraría amarillas a Carvalho y José Rodríguez en poco más de dos minutos. Aunque eso sí, más reparos pondría a la hora de señalar un más que posible penalti sobre Mesut Özil en el minuto 50. De hecho, el alemán pagaría su impotencia con una cartulina amarilla por agarrar a un rival en la jugada posterior.

Los minutos siguientes serían algo más tranquilos, si bien en el minuto 72 Villanueva expulsaba a Selvas tras enseñarle la segunda amarilla del choque. El jugador protestaba un supuesto fuera de juego de Di María en su gol, pero la jugada era correcta y el trencilla se veía obligado a mandarle a la caseta. Poco después el argentino sería también protagonista al ver una justa amarilla por un pisotón a un rival en el centro del campo. Ésta sería la última acción reseñable del encuentro en lo disciplinario, de forma que el gallego cerró una actuación francamente mejorable que solo pasará desapercibida por la poca relevancia del marcador.

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