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No podrán con Mourinho

  • "No han conseguido silenciar su trabajo a pesar de que han intentado pisotearlo todo y cada de los días que han pasado desde que llegara a Chamartín en el verano de 2010"
Jaime de Carlos - La Opinión
Jaime de Carlos - La Opinión Jaime de Carlos - La Opinión

Genio. Al ver a Mourinho parado el pasado sábado a las 21:20 horas en la banda del Santiago Bernabéu me viene esta palabra a la cabeza. Es cierto que al portugués le gustan mucho las cámaras, que está encantado de conocerse a sí mismo. Pero también lo es que se trata de un hombre adelantado a su tiempo, de alguien que siempre anda un paso por delante respecto a sus detractores. Solo él puede tener la idea y el valor de salir a un estadio minutos antes de un derbi para originar un referéndum sobre su persona. Y solo él puede salir reforzado de algo así.

 

La imagen del portugués exponiéndose al veredicto del Bernabéu (de un semi-vacío Bernabéu) tuvo una fuerza espectacular. El debate estaba en la calle después del encuentro ante el Alcoyano, pues un puñado de seguidores habían silbado los cánticos que coreaban su nombre desde el Fondo Sur. Por eso, Mourinho lanzó un órdago el viernes a los cuatro vientos: "el sábado saldré al Bernabéu a las nueve y veinte y estaré en el césped para quien quiera pitarme".

La hora no era casualidad, pues él sabía que era la mejor por ser el único momento en que la respuesta del público sería inequívocamente para él. Además, también era consciente de que el estadio todavía no presentaría una gran entrada, por lo que su reto era evidente: si no me queréis, haced el esfuerzo y venid antes para demostrarlo. Porque él se ofreció a ser silbado, no aplaudido.

Lo que ocurrió después fue una demostración total de apoyo. Tanto en la prometida salida del técnico al césped como en su posterior nombramiento por la megafonía. En el primer caso, la omisión de comparecencia se debía interpretar como la aceptación a Mourinho. No quererle implicaba el esfuerzo de ser madrugador. Así que el Santiago Bernabéu dejó claro que está con él de manera mayoritaria, lo que suponía una sonora bofetada a todos los medios que en estos años se han encargado de intoxicar el trabajo del portugués. Sin ir más lejos, el miércoles de la semana pasada tuvimos que desayunarnos con una de las noticias más absurdas que recuerdo en bastante tiempo. La misma afirmaba que Florentino Pérez se planteaba despedir a Mourinho si el equipo caía en el derbi ante el Atlético de Madrid.

 

Por lo visto, todavía hay quien no quiere darse cuenta del peso que el portugués tiene en el club. Como si Mourinho fuera un entrenador más y estuviera sometido a los vaivenes habituales del mundo de los banquillos. Me refiero a ese código que dicta que un míster debe hacer las maletas si realiza un mal inicio de temporada, aunque antes haya conseguido grandes cosas. Si no, que se lo pregunte a Pochettino. Pero se equivocan, porque el Madrid y Florentino han aprendido de sus errores. La época de devorar técnicos acabó, ahora está Mourinho y la apuesta es firme tanto para lo bueno como para lo malo.

Resulta increíble poder llegar a pensar que el presidente se haya planteado ni siquiera la opción de finiquitar el contrato de Mourinho en noviembre cuando hace dos meses dejó claro que es el mejor entrenador del mundo. Por mucho que el Madrid esté a once puntos del Barcelona y las sensaciones no sean buenas. No estamos aún ni en Navidades y todavía todo es posible. Se ha ganado la Supercopa, las opciones en Copa y Champions están intactas y el reto de ganar la Liga más difícil de la historia del club 'pone' al madridismo. Así que, ¿en qué cabeza puede caber que el club vaya a despedir hoy a lo mejor que le ha pasado en los últimos diez años, a la persona que ha amargado la mejor época culé de todos los tiempos?

Por eso tengo cada vez más claro que no van a poder con Mourinho. No han conseguido silenciar su trabajo a pesar de que han intentado pisotearlo en todos y cada de los días que han pasado desde que llegara a Chamartín en el verano de 2010. El portugués ha sufrido la campaña mediática más agresiva y brutal que posiblemente haya conocido el periodismo español en toda su historia. Pero aún sigue. Contra y viento y marea. Su imagen del sábado fue una buena metáfora de ello. Salió solo, atisbó el Bernabéu y esperó que la gente hablara. Y la respuesta fue clara: el madridismo quiere a Mourinho. Aunque todavía hay quien ha hecho la lectura negativa de todo ello. Pero da igual, porque lo que escriban sus detractores importa poco. Cada vez lo tengo más claro.

 

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