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La entrevista completa a CR7 (Toma I)

Bruno Prata (Diario Público) - Lisboa Bruno Prata (Diario Público) - Lisboa






- Alex Ferguson afirmó antes de ayer que "el asunto está cerrado" y que, definitivamente, Cristiano Ronaldo jugará en el Manchester United la próxima temporada. ¿Es verdad?

Es verdad. Mi entrenador tuvo la amabilidad de venir a verme hace unos días a Lisboa, como se hizo público. Fue una conversación franca, entre dos personas que se respetan mucho y que tienen un cariño y una amistad mutua. Lo que nos decimos el uno al otro queda entre nosotros. Ferguson escuchó mis argumentos, yo escuché los suyos, y establecimos que lo mejor para ambas partes era continuar. Por eso puedo confirmar que en la próxima temporada voy a jugar en el Manchester.

Y, antes de que surjan rumores y especulaciones en el sentido de que me voy a quedar pero contrariado, quiero aclarar una cosa: quien diga eso estará mintiendo. Voy a jugar en el Manchester de cuerpo y alma. Voy a luchar y honrar esa camiseta con el empeño y dedicación de siempre.

- ¿Y cómo cree que se van a sentir los dirigentes del Real Madrid cuando tengan que asumir que se queda en el Manchester?

Quiero decir que fui yo el gran responsable de toda esta polémica. Ellos no tuvieron la culpa porque fui yo el que manifesté públicamente mi voluntad de ir al Madrid. Y acabé siendo también, involuntariamente, el responsable de los contactos entre los dos clubes.


Sus declaraciones tras la final de la Champions, pero también durante y tras la Eurocopa, indicaban una voluntad enorme de salir del Manchester para irse al Madrid. Al final, ¿cuál era su voluntad?


Sabía que el Madrid estaba interesado en ficharme y que presuntamente estaría dispuesto a hacer una propuesta muy elevada al Manchester para conseguirlo. Mi voluntad fue, durante un tiempo, que el Manchester hubiera aceptado traspasarme al Madrid. Decir lo contrario sería engañar a las personas y a mi propia conciencia. Quien me conozca bien sabe que sólo algo muy fuerte me podría obligar a asumir lo que digo. Si hay algo que nunca fui es ser ingrato.

En el Manchester, desde los hermanos Glazer, sus dirigentes, David Gill, el entrenador, mis compañeros y hasta los simples operarios, es un club que estará para siempre en mi corazón. Y eso será así siempre, pase lo que pase en el futuro. Sé muy bien lo que el club ha hecho por mí y le estaré eternamente agradecido. Más por eso, y por saber que es un club diferente, con una dimensión humana extraordinaria, en determinados momentos tuve alguna esperanza de que mi voluntad y mis razones fueran entendidas.

- ¿Y cuáles fueron esas razones que le hicieron pensar en marcharse?

Después de ganar la Champions, sentí que en cinco años había ayudado a ganar todo lo que se podía ganar. Fuimos bicampeones ingleses, había ganado todos los títulos individuales, incluyendo el de máximo goleador de la Premier, de la Champions y de Europa. Sentí por eso que tal vez era preciso un nuevo desafío.

Por otro lado, nunca he escondido que tengo el deseo de jugar en España, en el Real Madrid, y pensé que éste podría ser el momento. El Manchester y el Real son probablemente los dos mejores clubes del mundo y nunca sería una decisión fácil. Además del nuevo desafío, todo el mundo entenderá que el estilo de vida y la cultura española están muy próximos a la portuguesa. Esas fueron las razones que provocaron que me lo planteara.



- ¿Pero no hubo nada más? ¿La atracción por el sueldo millonario que el Madrid parecía dispuesto a pagarle, por ejemplo?

Soy consciente de que seré siempre víctima de especulaciones. Sabía, con resignación, que no faltaría quien dijera que mi única preocupación era ganar más dinero. Otros dirían que lo que me empujaba al cambio era la vanidad, la posibilidad de ser partícipe del traspaso más caro de la historia con sólo 23 años. ¡Claro que tengo orgullo por que se reconozca mi trabajo! Pero nada de eso pesó en mi voluntad. Si fuese por dinero, nunca saldría de Manchester.

También tengo que reconocer que mi familia veía con buenos ojos el traspaso. La posibilidad de estar a una hora de avión de mi madre era una atracción muy fuerte, y más si era para jugar en un club como el Madrid. Sé que tengo que lidiar con estas cosas, aunque a veces me cueste y sea un poco doloroso exigirlo a aquellos que más me quieren. La mejor prueba de lo que acabo de decir es el hecho de que acabo de comprarme una casa en Manchester, cuando no tenía necesidad de hacerlo. Lo hice no sólo para tener el máximo de confort para mí, sino también para los míos. Las personas de Manchester, en especial mi entrenador, comprenden mis motivos. Pero todos terminamos por concluír que debo seguir y llevar la camiseta siete del Manchester.

No será un sacrificio para mí, sino una honra enorme. Tengo todavía cosas importantes que ganar en Inglaterra. Quiero defender el título europeo y ayudar al Manchester a ser campeón mundial. Y eso sin dejar de luchar para ganar la Premier durante muchos años más...

- ¿No teme ser mal recibido por los aficionados del United?

Sinceramente no. Esa posibilidad existe pero espero que no suceda. Saben que soy un buen profesional, saben que soy el más exigente conmigo mismo y lo voy a seguir siendo bajo cualquier circunstancia. La mayor alegría profesional de mi carrera fue ganar la Champions. Nunca nada ni nadie lo apagará de mi memoria, y nada ni nadie conseguirá borrar que la gané con el Manchester. Aquello que dije públicamente, tal vez ingenuamente, lo asumo por compleot. La gente tiene que percibir una cosa: a los 18 años llegué a un club de ensueño como el Manchester. Fue cumplir un sueño.

Pero en ese mismo instante ya tenía en la cabeza jugar unos años en Inglaterra y luego, jugar en España. Ya entonces pensaba así y no por ello he dejado de rendir al máximo. ¿Para qué mentir? No voy a ser un hipócrita y decir lo contrario de lo que pienso, como hacen otros. Digo exactamente lo que pienso: tengo ese sueño de jugar en Madrid y pensé que era hora de partir. La gente no puede tomarse a mal que quiera cumplir un sueño de infancia.

- ¿Pero sería justo para el Manchester verse obligado a prescindir de sus servicios cuando usted todavía tiene contrato en vigor?

Sé bien lo que este club ha hecho por mí. Y le estaré agradecido para siempre. El Manchester y su afición pueden tener la certeza de que nunca los olvidaré, pase lo que pase. Son especiales y les tengo un rinconcito aquí guardado (se golpea el corazón con la mano). Además, confieso que una de las razones por las que gané coraje para intentar mi salida fue el que estuviera garantizado que el Manchester iba a ser justamente recompensado.

Las cifras que se barajaban, que serían un récord mundial, servirían, al menos materialmente, para compensar mi deuda de gratitud con el club. Voy a asumir algo que nunca dije: si no hubiéramos sido campeones de Europa, probablemente no hubiera dado señales de que me quería marchar a Madrid. Y hay una cosa que debe ser señalada: nunca fue mi voluntad forzar la salida sin el consentimiento del Manchester. Al recusar la oferta, los responsables del Manchester acabaron también por dejar bien claro lo que les gusto. Antes no lo comprendía, pero ahora sí se darle su verdadero valor.

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