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"Robinho=Luis Enrique"

  • La afición merengue ya tiene al brasileño como un nuevo enemigo
Alberto Piñero - Madrid Alberto Piñero - Madrid
El encuentro ante el Valencia en el Bernabéu se convirtió en una situación comprometida para Robinho desde el momento en que Schuster le convocó aún sabiendo que quería marcharse al Chelsea. Y el día comenzó con nubes negras en el cielo del brasileño, que tuvo que escuchar cómo la afición madridista le insultaba a su llegada al estadio madridista y al hotel de concentración. "¡Fuera, fuera! ¡Pesetero! ¡Vete al Chelsea!" fueron las frases más repetidas para Robinho.

En los prolegómenos del partido, la afición que se movía alrededor del estadio era consultada acerca del caso Robinho, y la opinión era unánime: los madridistas no quieren a Robinho. "No me compraba una camiseta con su nombre ni por 10 €", decía uno. "El Madrid tiene que contar con gente que quiera estar en el club", decía otro.

Schuster finalmente no sacó al brasileño de titular, y Robinho ni siquiera salió al césped del Bernabéu a calentar, mientras que el resto de la plantilla sí que lo hacía. En el estadio, los aficionados colgaban pancartas en contra del futbolista. Una de las más curiosas rezaba: "Robinho=Luis Enrique". El brasileño aguantó hasta el último minuto el trayecto desde los vestuarios al banquillo merengue, pero antes, el público ya le demostró a Robinho que no estaba de su parte. Cuando el speaker del estadio presentaba a los jugadores y llegó el turno del "10", la afición le mostró su descontento con una sonora silbada.

Cuando por fin salió hacia el banquillo, fue objetivo de todos los flashes. Era su momento, quizá el último día que pise el Bernabéu vestido de madridista. Y ahí se quedó durante todo el partido, porque Schuster no le sacó ni un minuto durante el partido. El germano decidió introducir en el campo a Higuaín, Dranthe y De la Red, pero no al brasileño. No hubo oportunidad de ver a Robinho patear el césped.

Bueno, sí lo pateo cuando acabó el partido, para hacerse la foto con el resto de la plantilla con la Supercopa. Robinho se mostró muy frío en la celebración, ausente, lejano, muy lejano. Para entonces, la afición estaba exultante con la vitoria heroica del Madrid y ya no se acordaba del brasileño, aunque ya había dictado su veredicto.
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