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¿Es cierto que el personaje de Batman fue realmente un plagio?

2014 fue el año del 75 aniversario del superhéroe de DC Batman. Por ello algunos medios están aprovechando el acontecimiento para recordar los inicios de este superhéroe, los cuales no estan exentos de algo de polémica. Y es que el caballero oscuro surgió en 1939 de la mano de Bob Kane, un dibujante y escritor de cómics que decidió crear un personaje para la editorial 'DC Comics' a imagen y semejanza del Superman que triunfaba en la competencia, 'Action Comics'. Lo llamó 'Bat-man' y lo dibujó con unas medias de color rojo, unas botas, una pequeña máscara y dos alas de murciélago.

Cómic de Batman en 1939


Posteriormente reclamó la ayuda del dibujante Bill Finger, quien sugirió algunos cambios en la imagen del nuevo héroe y propuso el nombre de Bruce Wayne para su identidad personal. Para terminar de darle forma sus dos creadores se inspiraron en numerosos elementos culturales de la época y en otros personajes conocidos por entonces, como 'La Sombra'. Y es que los dos superhéroes 'trabajaban' de noche, se movían en la oscuridad, empleaban pistolas y tenían una doble vida como ricos empresarios. Tal fueron las semejanzas entre ambos que, como indica la página 'Hobby Consolas', la primera historia de Batman ('The Case of the Chemical Syndicate', mayo de 1939) fue un 'refrito' del cómic 'Partners of Peril' de 'La Sombra' que se había publicado en noviembre de 1936.

En ambas historias se trataban casos de misteriosos asesinatos a personas de un mismo negocio. Además, en las dos los protagonistas logran encontrar al asesino en su guarida, donde están a punto de hacer caer a una de sus víctimas en una trampa con gas mortal. Y en ambos casos los héroes rescatan a los hombres tras evitar que el gas llegue a sus pulmones. Y finalmente se daba la circunstancia de que el asesino resultaba ser el último socio vivo del negocio, quien quería eliminar a sus colabodores para quedarse con todo el dinero. Múltiples coincidencias que son bien conocidas desde que las descubrieran los historiadores Will Murray y Anthony Tolli y que demuestran que hasta algunos de los más geniales personajes de la cultura estadounidense no le deben todo a la inspiración de sus propios creadores.