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¿Puede un perro echar de menos a su dueño?

Sí. Un ejemplo de ello es el perro del suboficial de la SEAL norteamericana Jon Tumilson, fallecido en agosto de 2011 en Afganistán tras un ataque con granadas de los talibanes. Tras ser repatriado su cuerpo se celebró su funeral, al cual acudieron 1.500 personas y su propio perro. De hecho, durante la ceremonia el can dejó una impactante imagen al acercarse al ataúd, suspirar y acostarse junto a él para velar el cuerpo. Vea el sorprendente vídeo a continuación.


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