Salud


¿A más inteligencia, menor riesgo de esquizofrenia?

La esquizofrenia, ese trastorno mental que suele desarrollarse en la etapa de la adolescencia y que se caracteriza por los delirios, pensamientos anormales, alucinaciones y movimientos corporales incontrolados, parece haber encontrado un duro rival: la propia inteligencia.

 

Las personas con un cociente intelectual alto son menos propensas a desarrollar esquizofrenia, incluso teniendo predisposición genética a esta enfermedad. A mayor inteligencia, menor es el riesgo de todas formas. De la misma forma, un cociente intelectual bajo aumenta el riesgo de sufrir esquizofrenia. Es la conclusión que se desprende del último estudio de la Universidad de Virginia Commonwealth (EEUU) y que publica la revista American Journal of Psychiatry.

 

Si eres muy inteligente, tus genes de esquizofrenia no tienen muchas oportunidades de actuar”, afirma Kenneth S. Kendler, líder del estudio.


Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron el cociente intelectual de 1.204.983 hombres suecos (algunos con parientes esquizofrénicos) con edades comprendidas entre los 18 y los 20 años y utilizaron un modelo teórico para calcular cómo influía el CI en el riesgo de desarrollar esquizofrenia. Los resultados revelaron, tras una investigación que se desarrolló desde 1951 a 2010, que las personas con un cociente intelectual bajo tenían más probabilidades de desarrollar la enfermedad que los que tenían un alto CI. Además, esta relación se hizo mucho más palpable en los participantes con historial familiar ligado a la esquizofrenia.

 

“Tener un cociente intelectual un poco más bajo, conlleva un alto riesgo de esquizofrenia. No lograr un cociente intelectual alto lleva a que por su constitución genética y los antecedentes familiares, la esquizofrenia consiga fuerzas extra que le ayuden a su desarrollo”, explica Kendler. Esto, sin embargo, no significa que las personas muy inteligentes puedan librarse de facto de la enfermedad. Sin ir más lejos contamos con el ejemplo del matemático John Nash (Premio Nobel de Economía en 1994).