El Madrid, con poco en juego, sólo cedió en los minutos finales

  • Los blancos perdieron en la pista de un Baskonia que se jugaba la vida (86-76).
Causeur Causeur
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Rubén Gómez Rubén Gómez

El Real Madrid llegó a Vitoria sabiendo que apenas tenía cosas en juego en esta recta final de Euroliga. Con el factor campo ya asegurado, Pablo Laso dejó en Madrid a jugadores como Campazzo, Tavares o Felipe Reyes, señal inequívoca de que los blancos pensaban más en el partido de ACB del próximo domingo ante el Barcelona que en este encuentro.

El Madrid arrancó el encuentro con problemas en lo ofensivo. Los blancos no encontraban la manera de anotar y buscaban que Kuzmic, un jugador que apenas ha participado durante la temporada, entrara en dinámica. El bosnio, con una evidente falta de intensidad, hizo lo que pudo pero pronto se tuvo que ir al banquillo por culpa de las faltas personales (10-5, min 5).

Baskonia, que era el que realmente se jugaba algo a nivel clasificatorio, tampoco es que lo estuviera haciendo mucho mejor pero su mayor intensidad le servía para tomar las primeras ventajas de cierta importancia (19-9, min.7). Cuando aparecieron las rotaciones y con la salida a pista de Carroll el Madrid respiró y volvió a anotar con cierta fluidez (22-18, min.10).

El segundo cuarto siguió con el mismo guión. Un Madrid sin la necesidad de pisar el acelerador le aguantaba el pulso a un equipo que se jugaba la vida (30-23, min.15). Los triples de Thompkins y la aportación ofensiva de un buen Prepelic dejaban todo muy igualado en el intermedio (39-36, min.20).

Si las cosas habían quedado muy parejas antes del intermedio, la salida del tercer cuarto del equipo de Laso fue deficiente. Un parcial de 9-2, tras varios fallos más que evitables de los blancos, le daba a los locales una renta de 10 puntos (48-38, min.24). El Madrid, con esa falta de intensidad, tan evidente como grotesca en algunas acciones, logró mantener esa renta para entrar en el último cuarto sin desconectarse del partido (64-53, min.30).

Una de las premisas que debía tener el Madrid en este partido era que no hubiera ningún lesionado. Sin embargo, en el arranque del último periodo un mal giro del tobillo izquierdo de Rudy hizo que el mallorquín se retorciera de dolor. Los de Laso amagaron con marcharse del partido, perdiendo por 16, sin embargo, en un arranque de corazón, el equipo volvió a ponerse a 7 gracias a un parcial de 0-9 (69-62, min.34). Es más, un triple de Carroll en contragolpe arrimó a los blancos a solo cuatro puntos (72-68, min.36). A pesar de todo, el Madrid terminó por desangrarse por el rebote. La ausencia de Tavares fue clave para que Poirier se hinchara a rebotear en los aros (16 capturas) y con ello se dijera adiós a un partido que el Madrid jugó porque le obligaba el calendario pero en el que puso las mínimas energías.