El Real Madrid tuvo una mala noche en Grecia y cayó ante Olympiacos

El equipo de Chus Mateo se dejó el liderato de la Euroliga al perder por 73-60 en el pabellón de La Paz y la Amistad.


Tavares

Tavares




Como era de esperar, el partido arrancó de forma muy igualada. Por parte del Madrid, como casi siempre, Tavares era el faro al que se agarraban los de Mateo para apaciguar los ánimos de una de las pistas más calientes de la Euroliga. El pivot merengue firmó 8 de los primeros 10 puntos del conjunto blanco (14-10, min.7).

El segundo cuarto tuvo un guión parecido. El Madrid se agarraba bien al partido aun sin Tavares en la pista. Hezonja y Poirier ocuparon el hueco de su compañero y tiraban del Madrid gracias a sus puntos y rebotes. Todo seguía muy parejo (24-22, min.15). Sin embargo, el equipo de Mateo tuvo un final de cuarto algo ‘accidentado’. Falló varios tiros y tuvo alguna pérdida más de la cuenta que, unido a un triple final de los griegos, dejaba el marcador con una renta algo más alta de lo que el juego hubiera merecido (36-28, min.20).

El Madrid no terminaba de estar cómodo

El tercer cuarto siguió un poco por los mismos derroteros. No demasiado acierto, un partido áspero, con las tapas del aro ‘cerradas’ y con un Madrid que no terminaba de estar cómodo, especialmente porque recibió algunas canastas tras fallos propios que empezaban a estirar el marcador en su contra de forma peligrosa (52-40, min.28). El equipo blanco llegó con -10 al último periodo, al decisivo, tras una canasta de Hezonja casi sobre la bocina (54-44, min.30).

El Madrid tuvo un problema de fiabilidad en el lanzamiento exterior durante toda la noche y lo pagó caro en el último periodo. Un 23% de acierto exterior en el triple e, incluso, dificultades para botar la pelota, señal de que el equipo no estaba fino. Los griegos manejaban rentas que rondaban los 10 puntos y esa franja parecía imposible de superar (69-56, min.38).

Al final, el conjunto de Mateo perdió por 13 puntos en una mala noche (73-60), ante un rival siempre rocoso. El próximo partido de Euroliga, ante el Barcelona en el Palacio. Una gran oportunidad para olvidar la mala noche en El Pireo.