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26 febrero 2017

Otro arbitraje vergonzoso corta las alas del Castilla

  • El filial madridista volvió a ser víctima de un arbitraje bochornoso que limitó sus opciones a la victoria.
Aleix Febas Aleix Febas
Aleix Febas FOTO: Getty Images
Raúl Gutiérrez Raúl Gutiérrez

El Toledo robó en la primera vuelta al Real Madrid Castilla... y en la segunda ha vuelto a hacerlo. El equipo manchego se ha llevado los tres puntos del estadio Alfredo Di Stéfano en un encuentro marcado por las decisiones arbitrales. Una vez más, al filial madridista le impiden sumar.

Semana tras semana, resulta indignante ver cómo los árbitros intentan evitar con total descaro que el Castilla consiga su objetivo: estar en Segunda División. Ante el Toledo el equipo de Solari tenía una ocasión de oro para ponerse en tercera posición del grupo y poner tierra de por medio con el quinto clasificado. Sin embargo, una vez más un arbitraje parcial ha evitado que los blancos logren lo que buscaban.

El partido comenzó bien para el Toledo, que a los 10 minutos de juego se adelantaba por mediación de Owusu. El tanto del conjunto de Onésimo ponía cuesta arriba las cosas para el Castilla, pero los chicos no dieron su brazo a torcer e intentaron reponerse. Con poco éxito, ya que la primera mitad fue para los visitantes, quienes gozaron de más y mejores ocasiones. Aun así, en una de las pocas llegadas del Castilla pudo llegar el empate, pero llegó el principio del fin.

Y es que Aleix Febas recibía un claro empujón que debió ser señalado como penalti. En lugar de eso, el árbitro sacó amarilla por fingir al mediocentro, una amonestación que sería decisiva en la segunda mitad, cuando el centrocampista merengue hizo una entrada que le costó la segunda amarilla. De nuevo, una decisión errónea llevaba al Castilla a una situación límite. De hecho, el equipo de Solari estaba disfrutando de sus mejores ocasiones en el momento de la expulsión.

Sin embargo, no fue la única decisión controvertida. Y es que mediada la segunda mitad, poco antes de la roja a Febas, Enzo era derribado en el área en pleno acoso madridista y el colegiado miraba para otro lado de nuevo. Al quedarse con 10, los de Solari no pudieron crear tanto peligro como hasta ese momento y vieron cómo era el Toledo el que cerraba el partido con el 0-2, obra de Espósito. La historia se repite.
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