Santamaría, los 'cimientos' del Real Madrid

  • DC repasa la carrera de algunos de los mejores jugadores madridistas de la historia
Carlos Carrasco- El reportaje
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El Real Madrid de las cinco Copas de Europa era un portento ofensivo, pero no hubiera cosechado tantos 茅xitos sin una zaga compacta capitaneada por hombres de calidad como Marquitos o Santamar铆a. Estrellas defensivas que sostuvieron al equipo m谩s dominador de todos los tiempos en la Copa de Europa y 聽que dejaban en evidencia a aquellos que dec铆an que el conjunto blanco ten铆a un ataque de lujo y una ‘defensa de alpargata’.

En el verano de 1957, tras la conquista de las dos primeras Copas de Europa , el Real Madrid comenzaba a forjar su hist贸rica leyenda. Pese a esto, algunos dec铆an que el conjunto blanco pose铆a una tremenda l铆nea de ataque con una ‘defensa de alpargata'. El tiempo y los t铆tulos demostraron que no era as铆, pero para callar bocas Santiago Bernab茅u decidi贸 reforzar la defensa aquel a帽o. Y para hacerlo, nada mejor que un ‘gal谩ctico como Santamar铆a.

Nacido en Montevideo (Uruguay) un 31 de julio de 1929, Jos茅 Emilio Santamar铆a comenz贸 su trayectoria deportiva en el Atl茅tico Pocitos antes de entrar a formar parte del Nacional de Montevideo en 1947. En la hist贸rica escuadra uruguaya permanece una d茅cada en la que le da tiempo a convertirse en uno de los mejores zagueros de Sudam茅rica. Hizo un brillante Mundial en 1954 y su tambi茅n destacada Copa Am茅rica en el 57 llamaron la atenci贸n del presidente madridista. Bernab茅u se acord贸 de "aquel chico rubio, hijo de espa帽oles" que tanto le hab铆a gustado en la pasada cita mundialista. H茅ctor Rial fue su valedor en el vestuario merengue.

Finalmente firm贸 por el Real Madrid a cambio de 125.000 pesos de la 茅poca. Las virtudes de aquel equipo eran la creatividad en ataque , la capacidad goleadora y la posibilidad de asociaci贸n entre atacantes como Di Stefano, Gento, Puskas o Rial. Santamar铆a no les desmerec铆a desde la l铆nea de atr谩s.

Un 'crack' de la defensa

S贸lido, fuerte, decidido, ordenado. Su experiencia internacional result贸 decisiva para dar tranquilidad a un equipo que gracias a 茅l se permiti贸 mayores alegr铆as ofensivas. Era el ‘jefe' de la defensa madridista y no le asustaba ordenar a sus compa帽eros siempre que fuera necesario. Muy potente y poderoso tambi茅n en el juego a茅reo si hay algo que achacarle a Santamar铆a es que, pese a su potencia, se prodigaba poco en ataque. Lo suyo eran otras tareas.

En ning煤n momento se arrug贸 ante la calidad de himbres como Schiaffino, Fontaine o Vav谩, quienes ten铆an considerado al uruguayo como uno de los defensas m谩s complicados de superar. Un hombre extrovertido y carism谩tico. No tard贸 en ganarse el aplauso y el cari帽o de la grada. as铆 como el reconocimiento de sus compa帽eros.

Santamar铆a jug贸 dos Mundiales con dos selecciones distintas al adquirir la nacionalidad espa帽ola y lleg贸 a participar en dos Mundiales (1954 y 1962) con dos selecciones distintas. El defensa tuvo la responsabilidad de ser, junto a Francisco Gento, el jugador que liderara la transici贸n desde el Madrid de Di St茅fano hasta el ‘ye-y茅. De esta forma, pese a fichar con 28 a帽os por el Real Madrid, permaneci贸 9 temporadas en la disciplina madridista y era integrante del equipo que jug贸 la final de la sexta Copa de Europa aunque no jug贸 la final de Bruselas.


Finaliz贸 su carrera en el conjunto blanco con 337 partidos oficiales en los que anot贸 dos goles. En sus vitrinas figuran cuatro Copas de Europa, seis Ligas y una Intercontinental entre otros trofeos. Tras su retirada del f煤tbol en activo lleg贸 a entrenar a la selecci贸n espa帽ola.

Santamar铆a dej贸 una huella imborrable en el Real Madrid. La de un hombre cuya solvencia y seguridad result贸 esencial para construir un equipo glorioso.