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Peñíscola, una localidad con murallas medievales, calles empedradas y al borde del Mediterráneo, se ha convertido en uno de los destinos turísticos más especiales de la costa española. Ubicado en la provincia de Castellón, este municipio con apenas 8.000 habitantes es una escapada que merece la pena hacer al menos una vez en la vida.
Con su imponente castillo coronando el pueblo, sobre una gran roca que se adentra en el mar y visible desde prácticamente todo el municipio, Peñíscola ha sido declarado Conjunto Histórico-Artístico gracias a su casco antiguo, dominado por una fortaleza que fue construida por los templarios en el Siglo XIII y que es conocida como el Castillo del Papa Luna. Es así debido a que el Papa Benedicto XIII de Aviñón, se trasladó en 1411 a Peñíscola convirtiendo su castillo en palacio y biblioteca pontificia.
Peñíscola, un pueblo maravilloso para disfrutar con calma
Para dar un paseo por Peñíscola, no hay que tener prisa. Hay que saborear cada momento y cada rincón de un centro histórico que está gobernado por pequeñas callejuelas con paredes blancas, escalinatas, plazas en cada recoveco y miradores desde los que contemplar espectaculares panorámicas de la costa valenciana. Lo mejor que tiene Peñíscola es que todo se puede recorrer a pie, por lo que es un destino que destila comodidad para escapadas cortas de fin de semana.
La localidad cuenta, a los pies del casco antiguo, con una de las playas urbanas más valoradas de España, la Playa Norte. Se trata de una playa que destaca por sus más de 5 kilómetros de arena fina, sus aguas tranquilas y sus vistas al castillo. Además, dispone de un amplio paseo marítimo repleto de terrazas y restaurantes que rebosan de gente cada verano. Por otro lado, la Playa Sur está situada junto al puerto pesquero y tiene un ambiente mucho más relajado.
El suquet de peix, uno de los platos más típicos de la gastronomía de Peñíscola
Aunque el turismo es fundamental para la economía local, Peñíscola mantiene su esencia marinera y su tradición pesquera, algo que se nota también en la gastronomía de la zona. Estamos hablando de un lugar donde los arroces, el pescado fresco y los productos del Mediterráneo llenan las cartas de los restaurantes, tanto en el puerto como en el casco antiguo. El suquet de peix es una de las recetas más típicas del lugar.
Peñíscola, escenario de Juego de Tronos
Más allá de la playa y el patrimonio, Peñíscola también ha ganado notoriedad internacional gracias al cine y la televisión. Sus murallas y calles han servido de escenario para numerosas producciones, incluida la popular serie de HBO, Juego de Tronos, que empleó diferentes rincones del casco antiguo como localización para su rodaje.
Con una temperatura suave durante la mayor parte del año, un tamaño ideal para poder visitarla a pie y una combinación difícil de igualar entre historia y playa, Peñíscola se ha convertido en uno de esos pueblos que hay que visitar al menos una vez en la vida.