La diferencia entre Madrid y Barcelona son siete años

Alberto Pi帽ero Alberto Pi帽ero

Decepci贸n puede ser perfectamente la palabra m谩s repetida entre el madridismo el d铆a despu茅s del ‘Cl谩sico’. Y no es para menos, pues el Madrid dej贸 escapar el liderato y la oportunidad de acabar con la 茅poca dorada del Barcelona sin poner pr谩cticamente oposici贸n. Es cierto que los cul茅s s贸lo tuvieron cuatro ocasiones y que no estuvieron brillantes como en otras ocasiones, pero es que a煤n as铆 fueron muy superiores ante un Real Madrid que s贸lo llev贸 la inquietud al 谩rea rival con el mano a mano de Van der Vaart.

Dicen que este tipo de partidos, los grandes entre los grandes, son los que sirven para encumbrar a los mejores jugadores del globo. Pero creo m谩s bien que si para algo sirven estos encuentros es sobre todo para destapar las carencias de todos aquellos futbolistas que en realidad no est谩n hechos para dar el nivel suficiente en los acontecimientos m谩s exigentes. El pasado s谩bado sucedi贸 con algunos que vest铆an de blanco, que parec铆a que el bal贸n les quemaba cuando lo ten铆an en los pies. Y aunque a priori parec铆a que les podr铆a suceder tambi茅n a algunos del bando azulgrana, nada m谩s lejos de la realidad.

Guardiola sufri贸 un ataque de esos de entrenador antes del partido y apost贸 por 脕lves de extremo -donde se supon铆a que perd铆a capacidad de sorpresa-, Pedrito como el otro extremo con la responsabilidad de ser uno de los tres 煤nicos atacantes que dispuso el de Santpedor, el otrora cuasi retirado Milito de central, y Maxwell en una banda. Ah铆 pod铆an estar los puntos menos fuertes del Barcelona antes del pitido inicial, pero sin embargo transcurridos los noventa minutos de partido, ni en estas ni en ninguna otra zona del campo se vieron lagunas en el lado cul茅. Y es que aunque pueda sonar recurrente, todos y cada uno de los jugadores del Barcelona tienen asimilado el mismo concepto del f煤tbol, y lo ejecutan a la perfecci贸n haya quien haya sobre el c茅sped. Han sido siete temporadas en las que el banquillo del Camp Nou ha estado ocupado tan s贸lo por dos personas, Frank Rijkaard y Pep Guardiola, y ambos compart铆an un estilo similar de juego con pr谩cticamente la misma base de jugadores. Y eso a la fuerza se tiene que notar. Eso es un factor que hace que te lleves los partidos aunque no est茅s perfecto y aunque el rival sea de la entidad de este Real Madrid, como sucedi贸 el 10-A. Esa es una de las grandes y m谩s importantes diferencias entre Madrid y Barcelona a d铆a de hoy.

Aunque la Liga a煤n es posible, el debate se ha instalado ya en el madridismo sobre c贸mo se puede mejorar a este Real Madrid y cu谩l deber铆a ser la planificaci贸n ideal para el a帽o que viene. Bien, pues quiz谩s se deba tomar como ejemplo esa regularidad del Barcelona en lo que a proyectos deportivos se refiere. Estoy seguro de que si Laporta hubiera echado a Rijkaard en el invierno de 2003, el Barcelona no hubiera llegado a donde ha llegado. Y lo que nadie puede asegurar es que una nueva revoluci贸n vaya a hacer a este Real Madrid m谩s grande la temporada que viene.


PD.: Donde quiera que est茅s Gozalo, descansa en paz. Crec铆 en este mundillo escuch谩ndote en la radio, y ahora las ma帽anas en el coche y en la redacci贸n seguro que no ser谩n lo mismo. Gracias por todo.