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10 febrero 2017

El Madrid, como si nada hubiera pasado

  • Zidane ha mantenido el plan de trabajo previsto como si se hubiera jugado en Vigo
Zidane mira un entrenamiento junto a Antonio Pintus Zidane mira un entrenamiento junto a Antonio Pintus
El Real Madrid intentará imponer la normalidad para jugar en Pamplona
Jaime de Carlos Jaime de Carlos

De la noche a la mañana a Zinedine Zidane se le planteó el pasado lunes un problema poco habitual. El francés siguió con atención durante el fin de semana todo lo ocurrido en relación al aplazamiento del partido que su equipo debería haber jugado en Balaídos. Así, a principios de la semana tuvo que tomar varias decisiones trascendentales para que la preparación de la plantilla no se viera afectada. 

¿Entrenar el lunes o no entrenar? ¿Y en caso de hacerlo, qué tipo de entrenamiento realizar? ¿Cómo enfocar toda una semana después de no haber podido jugar el domingo como estaba previsto? Todas estos problemas y dudas se agolparon en la mente del francés una vez que se confirmó oficialmente la suspensión del duelo que tenía que haber jugado el equipo a última hora en el estadio del Celta de Vigo. Pero lo cierto es que Zidane tampoco quiso darles muchas vueltas y optó por la vía más fácil y sencilla.

Y es que el cuerpo técnico optó por mantener la normalidad. Ni un solo cambio de planes, más allá de la gestión que se llevó a cabo de la sesión de entrenamiento del domingo. El día 5 Zidane hizo el mayor cambio, ya que en lugar de efectuar el viaje a Vigo quiso que sus jugadores entrenaran en Valdebebas con total normalidad. De hecho, organizó un pequeño partidillo para que las sensaciones fueran similares a las que hubieran tenido que vivir en el partido que finalmente no se disputó. Y una vez finalizado el mismo les concedió un día y medio de descanso, por lo que el equipo no volvió al trabajo hasta la tarde del martes.

A partir de ahí nada ha cambiado en el equipo respecto a lo previsto. Tras hablarlo con el preparador físico del equipo, Antonio Pintus, Zidane decidió que los entrenamientos no iban a ser más exigentes de lo habitual. Se iba a trabajar de la misma forma y manera como si se hubiera jugado ante el Celta, por lo que el club no se ha planteado estos 13 días de descanso que ha tenido como una 'mini-pretemporada'. De hecho, lo que realmente se ha buscado es entrenar con total normalidad, haciendo ver a los futbolistas que nada importante o fuera de lo común ha pasado en los últimos días.

La normalidad como solución

Con todo ello se pretende lograr que los futbolistas no se vean afectados por este importante parón. De hecho, como señala el psicólogo Juan Carlos Álvarez Campillo en declaraciones para 'El País', "la interrupción puede tener un efecto positivo y otro negativo. El positivo es que se prepara mejor el siguiente encuentro y hay más descanso, algo que no viene mal con la carga de trabajo que llevan los futbolistas. Pero por otro lado es posible perder tensión competitiva y ritmo de competición. A esos niveles estar 13 días sin jugar un partido puede acabar siendo mucho". 

Algo que en el fondo preocupa en el Real Madrid. Y más que por el partido de este fin de semana ante el Osasuna, por el duelo del próximo miércoles ante el Nápoles. Por un lado sienta muy bien haber descansado casi dos semanas, pero por otro se teme que la semana que viene el equipo italiano llegue con más rodaje que los blancos. De hecho, los transalpinos no pierden desde el pasado mes de octubre y vienen de encadenar unas victorias muy importantes en las competiciones nacionales. Por eso es fundamental no variar los hábitos para el trabajo en Valdebebas

Algunos quizá piensen que lo mejor en estos casos es aprovechar para 'machacar' a los futbolistas aprovechando que no ha habido partido. Pero eso a la larga puede acabar jugando en contra del equipo por provocar más desgaste e incluso alterar la línea de progresión del trabajo físico. En el Real Madrid entienden que el plan trazado el pasado mes de julio para toda la temporada no debe alterarse ni lo más mínimo para conseguir llegar a abril y mayo al 100 %, que al fin y al cabo es lo que se busca desde el primer momento. 

De ahí que el Real Madrid se haya tomado esta semana con tranquilidad y sin alterarse, aunque lógicamente tarde o temprano tendrá que variar algo su programa de entrenamiento. Y es que todo dependerá de cuándos se juegue el partido de Balaídos, ya que el equipo tendrá que comprimir aún más su calendario y perderá al menos una sesión de trabajo ya prevista para viajar a Vigo. Algo que podría ocurrir en marzo, en abril o en mayo, dependiendo de a dónde lleguen los dos equipos en las competiciones europeas. 

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