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Doble terapia de Zidane con la plantilla para solucionar los problemas

  • El equipo hace propósito de enmienda para no seguir cayendo en los mismos errores
Zidane contempla un entrenamiento de sus jugadores Zidane contempla un entrenamiento de sus jugadores
Zidane y los jugadores han hablado tras el empate ante Las Palmas
Jaime de Carlos Jaime de Carlos

El Real Madrid sabe que se encuentra en un momento especialmente delicado de la temporada. El mes de marzo acaba de empezar y con él se da el pistoletazo a la recta final de la temporada. Por delante quedan tres meses en los que se decidirán los dos títulos que tiene en juego en el club blanco, lo que significa que cualquier error o paso en falso puede acabar penalizándose.

En Valdebebas tienen razones para estar tranquilos, pero también al mismo tiempo para estar alerta y con cuidado. Y es que los dos pinchazos ligueros en los tres últimos partidos han provocado que el Barcelona y el Sevilla ya estén de nuevo metidos de lleno en la pelea por la Liga. De hecho, los culés ya son líderes con un punto de ventaja respecto a los de Zidane, aunque habiendo disputado un partido más. Lo que significa que el Real Madrid ya no tiene el más mínimo margen de error, pues conceder una derrota más supondría dejar de depender de ellos mismos.

De hecho, en este sentido la gran ventaja que tiene el club blanco es que depende de sí mismo para ganar la Liga y la Champions. Si el conjunto merengue ganara todos sus partidos de aquí hasta junio sería campeón de Liga y de Copa de Europa. Algo que lógicamente trae cierta calma y tranquilidad a la plantilla, aunque no evita que haya cierta sensación de incomodidad por todo lo que ha ocurrido en los últimos diez días. Y es que el equipo ha pasado de tener en su mano la posibilidad de sentenciar la Liga a darle vida a un Barcelona casi 'muerto' y a un Sevilla ilusionado.

Ante ello es evidente que el Madrid no está en un buen momento. Hay bastantes errores que corregir, por lo que esta semana está tocando hablar en Valdebebas. Marcelo aseguró el pasado miércoles que en las últimas semanas el equipo ha hablado y analizado mucho sus problemas, pero que a la hora de la verdad no está siendo capaz de aplicar las soluciones sobre el campo. Y eso es precisamente lo que se quiere hacer de una vez: pasar de la teoría a la práctica y conseguir que el grupo plasme en el terreno de juego sus buenas intenciones iniciales.

Esto ha facilitado que tanto el cuerpo técnico como los jugadores se hayan reunido dos veces en los últimos dos días. La primera de ellas en 'caliente' nada más acabar el 3-3 ante Las Palmas. El mismo miércoles y de forma breve el técnico y los futbolistas analizaron de forma superficial sus errores en el encuentro. A saber: los despistes en defensa, la falta de intensidad en los minutos iniciales, la confianza ante rivales aparentemente más débiles o la falta de cabeza fría en casos como el de Bale, en el que se autoexpulsó tras una provocación de Jonathan Viera.

Una primera reunión que fue el preámbulo de la jornada de reflexión del jueves. A la mañana siguiente todos los protagonistas volvieron a verse las caras en Valdebebas y ahí si tuvieron tiempo para hablar y charlar de forma más distendida. Con tranquilidad y sin nervios, ya que la situación tampoco es preocupante. En consecuencia, y según destaca 'Marca' los jugadores han podido hablar y han reconocido sus propios fallos. Han hecho propósito de enmienda, pero dejando muy claro que todavía siguen dependiendo de sí mismos para que esta acabe siendo una de las temporadas más exitosas de la historia.

De ahí que las reuniones se hayan llevado a cabo en tono positivo y que los futbolistas hayan llegado a la conclusión de que lo ocurrido debe servir como un toque de atención. En el grupo existe la sensación de que su buena situación en Liga ha provocado cierta relajación, por lo que pretenden que esto no se vuelva a repetir. No en vano, haber perdido ya el liderato obliga a ganar todos los partidos y a evitar la falta de intensidad en lo que está por venir.

Y también ha habido tiempo para transmitirle peticiones a Zidane. Entre ellas, que el técnico no haga tantas rotaciones y apueste por una mayor estabilidad con el once. Los jugadores no se sienten cansados y consideran que tanto cambio transmite inseguridad y rompe la estabilidad del equipo. La plantilla busca tener equilibrio en estos momentos de dudas y pretende alcanzarlo con unión, trabajo y dedicación. Premisas que ya están sobre la mesa, pero ante las que queda lo más complicado de todo: ponerlas en práctica.

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