Alerta máxima para el 18-D: “No sabemos qué va a pasar”

  • La seguridad en el Clásico no está garantizada debido a los sabotajes que preparan desde Tsunami Democràtic.
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El Clásico está a la vuelta de la esquina y la seguridad es el asunto que más preocupa al Real Madrid en estos momentos. Si ya se tuvo que aplazar el partido en el mes de octubre por la situación en la que se encontraba Cataluña, dos meses después sigue sin poder garantizarse la correcta ejecución del mismo. Los indeseables de Tsunami Democràtic han lanzado varios comunicados en los que adelantan que van a hacer todo lo posible para que no se dispute el encuentro y, según se comenta entre Los Mossos d'Esquadra, "no se sabe lo que va a pasar".

Se definen como una asociación independentista, pero existen palabras muchísimo más acertadas en nuestro rico léxico para referirnos a Tsunami Democràtic. Una panda de provocadores y agresivos golpistas que no tienen respeto a nada ni nadie en la vida. Por desgracia, ya fueron bastante protagonistas hace unos meses tras el segundo aniversario de la fallida declaración de independencia en Cataluña. Ahora tratan de volver a serlo, porque no tienen otra manera para lograrlo, en el Clásico que se celebra en Barcelona el próximo 18 de diciembre. Pretenden llamar la atención saboteando uno de los partidos de fútbol más esperados del año en todo el mundo. (Crece la indignación del Madrid para el Clásico con una decisión injusta).

Ni siquiera los Mossos d'Esquadra pueden garantizar aún, a doce días del envite, la correcta disputa del mismo. En Barcelona se comenta que "no se sabe lo que va a pasar" y la situación vuelve a ser preocupante. El Real Madrid teme que sus miembros (jugadores, staff, médicos, conductores...) corran peligro en cualquier momento y esperan amplias medidas de seguridad. Desde la capital no se entiende cómo es posible que todavía existan dudas y los futbolistas tengan que saltar al césped -si lo consiguen- con esa sensación de inseguridad en el cuerpo.

Tsuanmi Democràtic intentará acorralar el bus, acometer varias invasiones en el terreno de juego y provocar apagones de luz en el estadio. Es una verdadera lástima que, por culpa de una panda de golpistas, el partido corra serio riesgo de poder disputarse con garantías. Desde luego que el Real Madrid tomará las medidas oportunas ante los organismos competentes si ocurre cualquier incidente en el Camp Nou. El fútbol y la política nunca deben ir de la mano. Y menos si, en lugar de política, se trata de vandalismo y represión.