La eufórica celebración de Marcelo, en el penalti de Sergio Ramos, que no se vio por TV

  • Madridista de corazón, Marcelo volvió a demostrar lo dentro que lleva el escudo del Real Madrid con una celebración eufórica.
Sergio Ramos Sergio Ramos
Sergio Ramos
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Ayer era un partido vital para el Real Madrid. Un encuentro que, tras el empate del FC Barcelona con el Atlético de Madrid, un victoria blanca daría una ventaja a los de Zidane de cuatro puntos, una distancia considerable que a cinco partidos para que finalice la competición puede significar mucho.

El Real Madrid sabía que era un partido importante con un rival complicado, que este año ha luchado hasta el final y que ahora se encuentra en puestos europeos: el Getafe de Bordalás, y pese a una primera parte un tanto apática, un gol de Sergio Ramos hizo continuar a los blancos con la buena racha.

Hubo que esperar hasta el minuto 79 para que por fin, el Real Madrid se pusiera por delante en el marcador, y aunque llegó un poco tarde, el lema del madridismo siempre estuvo presente: “hasta el final”. Un lema que hizo a los jugadores creer hasta el último suspiro, intentándolo hasta que al final llegó el merecido premio.

Los que estaban en el terreno de juego sufrieron por la presión que tenían encima, y aunque las gradas del Alfredo Di Stéfano estaban vacías, la plantilla del Madrid sabía que la afición estaba al otro lado, probablemente cantando y animando como si en el mismo estadio estuvieran.

También sufrieron los suplentes que se encontraban en el banquillo, pues siempre se ha dicho que se sufre mucho más viendo las cosas desde fuera, y si no que se lo digan a Marcelo, que sufrió como ningún otro y que explotó de felicidad al ver como el penalti lanzado por Sergio Ramos entraba en la portería de David Soria. (Los dos jugadores a los que elogió Butragueño tras ganar al Getafe)

Es uno de los capitanes del equipo, y el madridismo no tiene duda de ello y mucho menos después de haber visto su alocada celebración desde las gradas del estadio. Cabeza al cielo de Madrid, puños cerrados y en movimiento y una sensación de felicidad completa, una emoción que sólo el Real Madrid es capaz de hacer sentir.