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Kylian Mbappé demostró en la final del Mundial que es el número uno. Resucitó a Francia para forzar la prórroga y después los penaltis, pero no fue posible hacerse con el título por la lotería de los once metros. Tras el partido pudo reflexionar y vio dos gestos que no le gustaron nada y que le acercan aún más al Real Madrid.
El primero tiene que ver precisamente con uno de los actores que le 'obligó' a renovar con el PSG. Emmanuel Macron, presidente de la República, le hizo sentir incómodo. Mbappé no quería hablar con nadie y el mandatario galo le atosigó durante bastantes minutos con las cámaras delante. La cabeza del delantero estaba en otra parte.
A Mbappé, que cuida cada detalle de su imagen, tampoco le gusta que la sociedad francesa entienda que tiene privilegios por su relación con Macron. Él se dedica al fútbol, no quiere posicionarse en la política, y fue muy comentado en los medios cómo el presidente trató de acercarse a él tras perder contra Argentina.
El otro gesto que molestó a Mbappé tiene que ver directamente con el Emir de Qatar. El dueño del PSG, que fue determinante para ampliar su contrato, centró su atención en Messi. Era el ganador, es cierto, pero Kylian esperaba más de él... Y menos de Macron. Parecía encantado de ver al argentino levantando la Copa del Mundo. Sabe ya que Leo tendrá un acto de celebración cuando vuelva al Parque de los Príncipes.
Traición
El dinero es importante, pero no la razón principal por la que Mbappé firmó dos años más con el PSG. Le prometieron que sería el líder del proyecto, que traerían fichajes top, y nada de eso se ha cumplido. Al contrario. Messi le deja en un segundo plano y eso que él hizo todo por ganar con un hat-trick: "Es duro...".
Personas cercanas a Mbappé ya filtraron a su prensa afín, antes de que comenzase el Mundial, que quería marcharse. El ambiente en ese vestuario no es sano. Menos ahora que Messi y Neymar son los ojitos derechos del Emir y Al-Khelaïfi. Se siente engañado y poco valorado, algo que no habría ocurrido de haber fichado por el Real Madrid.