Tchouaméni tiene la llave para el fichaje de Mbappé: el anuncio en el vestuario del Madrid

El pivote francés no puede dejar atrás el 'caso Mbappé' por mucho que quiera


Mbappé es la pregunta recurrente para Tchouaméni en el vestuario merengue

Mbappé es la pregunta recurrente para Tchouaméni en el vestuario merengue




Tchouaméni parece estar avanzando hacia el papel que le corresponde en el Real Madrid desde la salida de Casemiro. Si bien es cierto que en su camino se ha 'cruzado' un Eduardo Camavinga que supone mucha más competencia para asumir el rol de pivote titular de lo que parecía inicialmente, la relación entre ambos stopper galos ha mejorado considerablemente con el paso del tiempo.

Además, suelen tener varias conversaciones con sus compañeros acerca de un tema del que todo el mundo está pendiente en el entorno del club blanco: el futuro de Kylian Mbappé. Ahora que se acerca el final del mercado de pases de invierno, los futbolistas merengues preguntan a sus compañeros franceses por la decisión del atacante de Bondy.

Pero los dos aseguran que no saben nada... y no es la primera vez que hablan de este tema en Valdebebas. Dani Carvajal, durante el pasado mes de septiembre, reconoció que a veces preguntan a Tchouaméni o Camavinga por la situación de Kylian Mbappé. Al compartir vestuario en la selección francesa, consideran que se podrían haber enterado de algún avance, pero no es así.

Sinceridad absoluta

Aurélien Tchouaméni y Eduardo Camavinga no han dicho nada sobre el futuro de Kylian Mbappé. Incluso de puertas para adentro, la respuesta que dan a sus compañeros es que no saben qué decisión ha tomado el atacante de Bondy para la próxima temporada. Lo mismo ocurrió durante el verano pasado, cuando Tchouaméni ya se había acomodado a las dinámicas de la disciplina madridista.


A pesar del vínculo que ambos centrocampistas tienen con Kylian Mbappé por compartir vestuario en la selección francesa y a pesar de la insistencia de los futbolistas merengues, las incógnitas sobre su futuro siguen más vigentes que nunca. Tchouaméni y Camavinga, armados de paciencia después de casi dos años de preguntas constantes, siguen defendiendo la única verdad de la que disponen: no saben nada.