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Una selección de oro

  • Los madridistas Felipe Reyes y Sergio Llull ganaron el Eurobasket con España
España 98-85 Francia
EFE - J.C. EFE - J.C.

La selección española se proclamó este domingo campeona de Europa de baloncesto al derrotar a la de Francia en la final por 98-85, en un partido que convirtió en una obra de arte, que manejó a base de calidad y en el que nunca dejó margen para la reacción del rival.

España reedita la medalla de oro de hace dos años en Polonia y entra así en un lugar destacado de la historia del baloncesto. Pese a que no comenzaron bien las cosas para la selección española, con las cuatro primeras canastas galas machacadas en el aro, por los desajustes defensivos, no cundió el nerviosismo porque un triple de Navarro y dos puntos de Pau Gasol atemperaron a los españoles.

Y un triple de Calderón, a los cinco minutos de partido, significó la primera ventaja de los españoles, que ya no dejaron de estar arriba en el marcador, aunque por escasa diferencia.

La mejora en la defensa de los de Sergio Scariolo y el buen porcentaje en el lanzamiento, dio vida al equipo español. El final de cuarto fue espectacular, un duelo a triples que acabó en empate. Navarro abrió las hostilidades, le respondió Parker, Marc Gasol cogió el relevo y Batum cerró la serie, para firmar un 25-20 al final de los primeros diez minutos.

En el segundo cuarto, comenzó el festival taponador de Serge Ibaka, en pista por las dos personales pitadas a Pau Gasol. El pívot nacionalizado sembró el terror entre los franceses con ‘gorros’ que repartió por doquier. Hasta cinco llevaron su firma. Rudy también despertó y con seis puntos seguidos en el ecuador del periodo elevó la renta española por encima de los diez (46-34 en el min. 16).

La selección francesa apretó los dientes y Batum, compañero de Rudy en Portland, en la NBA, le dio la réplica poniendo a su equipo por debajo de la barrera psicológica de los diez puntos. Al descanso, 50-41.

Si en la primera parte los ataques se impusieron a las defensas, estaba claro que esta situación no podía seguir durante mucho tiempo. La selección francesa endureció los contactos. Los rebotes se pusieron más caros y el equipo español aguantó el empellón y respondió con técnica, con clase y con virtuosismo. En el minuto 24 (60-49) Navarro, Marc y Pau firmaron la jugada del partido, con dos asistencias memorables y un mate de Pau colosal. 

FICHA TÉCNICA:

98 – España (25 25 25 23): Pau Gasol (17), Rudy (14), Navarro (27), Calderón (17) y Marc Gasol (11) -equipo inicial-, Ricky, Llull (4), Sada (2), Reyes (2), Claver, San Emeterio e Ibaka (4).

85 – Francia (20 21 21 23): Noah (11), Batum (10), Parker (26), Pietrus (4) y Diaw (12) -equipo inicial-, Seraphin (4), Albicy (1), Kaudi (3), Traore (4), De Colo (2), Tchicamboud y Gelabale (8).

Árbitros: Luigi Lamonica (ITA), Ilija Belosevic (SRB) y Sreten Radovic (CRO). Pietrus y Noah fueron eliminados por cinco personales.

Incidencias: final del Eurobasket disputada en el Kauno Arena de Kaunas ante unos 14.500 espectadores. Al partido asistió el Príncipe Felipe y el secretario de Estado español para el Deporte, Albert Soler. Por parte francesa asistieron el ex primer ministro Dominique de Villepin y la ministra de deportes Roselyne Bachelot.

Francia estaba herida pero no muerta y cinco puntos seguidos con triple de Gelabale y canasta de Noah parecieron darle alas, pero un triple de Navarro volvió a dejar fríos a los galos, (65-54, min. 26). A falta de dos minutos para finalizar el tercer periodo y con 69-56 en el marcador, España no consiguió sentar las bases para cerrar el partido, con dos triples fallados por Rudy y por Navarro.

Navarro y Parker seguían con su particular duelo anotador, 22 para el español y 20 para el francés, al término del tercer periodo, 75-62, tras una nueva obra de arte española, un ‘alley-hoop’ entre Rudy y Llull, para enmarcar. La selección francesa comenzó el periodo definitivo muy tocada moralmente, porque el equipo español no solo respondió físicamente a su propuesta, sino que añadió gotas, casi chaparrones por momentos, de calidad al juego.

En el primer minuto, con dos grandes defensas y un contragolpe amplió la diferencia a 75-62. Otro golpe moral. España sabía el guión a aplicar: Defensa, seriedad, rapidez, calidad y, sobre todo, concentración. Una zona, con la intimidación de Ibaka y Pau enfrió más a los franceses y al partido. Máxime tras una nueva diferencia máxima, 84-68 (min. 33).

El equipo español manejó los tiempos a la perfección y enfrió el partido para acabar colgándose la medalla de oro. La segunda consecutiva que le permite entrar en un lugar privilegiado de la historia.

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