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Clifford Luyk, el 'gancho' madridista

  • DC REPASA LA CARRERA DE ALGUNOS DE LOS MEJORES JUGADORES DE BALONCESTO MADRIDISTAS DE LA HISTORIA
Carlos Carrasco-El Reportaje
Carlos Carrasco-El Reportaje Carlos Carrasco-El Reportaje

Muchos jugadores de fútbol han triunfado con el Real Madrid primero como jugador y después como entrenador. Vicente del Bosque o Miguel Muñoz son dos claros ejemplos y conviene recordar que en el baloncesto también existen ejemplos de este caso. Y uno de los más destacados es el de Clifford Luyk.  

Nacido en la localidad estadounidense de Siracusa, un 28 de junio de 1941. Desde muy pequeñito sus padres le inculcaron una profunda pasión por la práctica del deporte. Natación , baloncesto... Fue en el deporte de la canasta en el que se inclinó por su gran altura impropia de un chico de su edad. El ‘gigante' de Siracusa comenzó en el instituto, donde pronto se confirmó como una estrella.

Buscando la independencia escogió "la universidad que estaba más lejos de su casa" , la de Florida, en un gesto que define muy bien su carácter aventurero y emprendedor. Así, cuando muchos le veían jugando mucho tiempo en los Knicks de Nueva York, Raimundo Saporta se empeñó en traerle al Real Madrid y Luyk , fiel a su forma de ser, no declinó la invitación.


El gran problema para que jugara con el conjunto blanco era su condición de jugador extranjero. En ese sentido, el inconveniente dejó de serlo cuando adquirió la nacionalidad española para poder jugar sin problemas en nuestro país. Desde 1961 hasta 1978 fue uno de los baluartes del basket merengue.

Su físico y su gancho fueron imparables en la pintura. En España y en el resto del Viejo Continente no había jugadores de su nivel y eso se notó en que el Real Madrid recurría a él en muchas ocasiones para ‘machacar' el aro rival.


14 Ligas, 10 Copas, seis Copas de Europa, tres Copas Intercontinentales. además de 150 internacionalidades jalonan un soberbio palmarés del que , seguro, fue pieza indispensable. No contento con esa impecable trayectoria en las canchas, se convirtió en un habitual del banquillo blanco. Primero fue técnico ayudante de Lolo Sainz y después de George Kar, para posteriormente hacerse cargo del equipo en el primer lustro de la década de los 90.


 

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