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La isla sigue siendo maldita

  • El Castilla mereció más en el Heliodoro Rodríguez, pero acabó derrotado por 3-1
Tenerife 3-1 RM Castilla
Diego Vargas Diego Vargas

El Real Madrid Castilla revivió en Tenerife la maldición blanca en un partido en el que los de Toril se adelantaron en el marcador y merecieron más. El tanto de Juanfran no fue suficiente para hacer morder el polvo a uno de los 'gallitos' del grupo, que consiguió dar nuevamente emoción a la lucha por la primera posición. El Castilla sigue siendo líder pero el colchón ya no es tan mullido como antes del partido ante los canarios.

Tras un mes de febrero casi inmaculado, con 10 puntos de 12 posibles cosechados, el filial madridista volvió a saborear la derrota a manos de un Tenerife que se jugaba su último cartucho para engancharse al tren del liderato. Los blancos llevaban cuatro partidos consecutivos sumando, pero en el Heliodoro Rodríguez no pudo ser. Y eso que los hombres de Toril demostraron su superioridad a lo largo de varios tramos del encuentro. De hecho, fruto de esa superioridad llegó el primer gol del partido, obra de Juanfran en el minuto 19 tras una buena combinación con Jesé.

El Castilla generaba peligro en cada acercamiento y el 0-1 suponía un premio para el buen juego visitante, pero el Tenerife tampoco se amilanó y plantó batalla, generando también varias ocasiones que se fueron al limbo. No obstante, ya con ventaja para los blancos, el Tenerife se vino un poco abajo. El Castilla trató de aprovechar el bajón de los locales para sentenciar, pero en lugar de ello se encontró con el empate cuando menos lo esperaba, obra de Perona en el 34. El Tenerife se vino arriba y pudo adelantarse antes del descanso, pero Zazo marró el claro disparo desde la frontal.

Tras el descanso, el Castilla salió con energías renovadas y comenzó un acoso y derribo sobre la puerta tinerfeña que se tradujo en dos claras oportunidades, ambas con Denis como protagonista. Primero, el extremo remató con la testa un centro desde la derecha en el segundo palo, estampándolo en la madera. Más tarde, el propio futbolista se guisó una jugada que a punto estuvo de terminar en obra maestra, pero la vaselina al más puro estilo de Raúl se marchó por milímetros. Y ya se sabe, el que perdona lo acaba pagando.

Poco a poco, el Tenerife cogió la manija del encuentro y comenzó a encerrar a los blancos, que no pudieron evitar que Perona adelantara a los locales en un nuevo remate de cabeza. El Castilla trató de rehacerse y siguió a lo suyo, buscando un empate que no llegó en sendas oportunidades de Joselu y Nacho. Sí lo hizo, en cambio, la sentencia para el cuadro tinerfeño, obra de Kike López cuando el tiempo se agotaba. Poco premio para un filial que volvió a sentir la maldición de la isla de Tenerife en sus propias carnes.

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