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Un domingo cualquiera

Tyrion Tyrion

Hoy es un día soleado, la hora se acerca y sigo con mi caminar lento pero constante. Llego a una intersección y giro a la derecha, ante mi se abre una espaciosa avenida, es el paseo de la Castellana. Calle castiza donde las halla hoy luce de una manera especial. Sus arboledas , sus edificios y su gente la dotan de una textura que no escapa a los sentidos. A resguardo de las copas frondosas acelero la marcha, << no me lo puedo perder >>. Cada vez me acerco mas y a lo lejos ya se escuchan los ecos de la muchedumbre, un rugido constante y variado en el que se cruzan sonidos de lo mas pintorescos, cánticos, silbatos de las autoridades o trompetas forman tal entramado. << El tiempo es mi enemigo >> A la altura de Torre Picasso ocurre algo excepcional , me encuentro rodeado. Como si de afluentes de un río se tratase personas con camiseta blanca se incorporan al camino, salen de restaurantes, bares, edificios o calles colindantes, todos vamos en una misma dirección . Varios cientos de metros mas adelante al fin llegamos . Ante nosotros se alza una monumental catedral con una arquitectura especial, única y familiar. Estamos ante el Santiago Bernabeu.

Los minutos apremian , de hueco en hueco logro sortear la maraña de gente, puestos de venta y grupos de aficionados rivales que ensimismados no paran de conversar, también para ellos hoy es un día especial. Accedo a través de una de sus naves a la escalera que me llevará a mi sito, la subo con celeridad y en mi mente una sola idea << no me lo puedo perder >>. El himno del Centenario comienza a sonar por la megafonía, le efervescencia se nota en el ambiente, el rugido aumenta de decibelios y cuando parece que no lo voy a conseguir…. Logro entrar a tiempo por uno de los ventanales luminosos y el impacto es total, mis pupilas se dilatan y solo logro percibir blanco y verde, once figuras saltan a un mar verdoso , “Es la salida del Real Madrid”, no tengo un buen asiento pero da igual lo que realmente importa es estar allí. Banderas blancas ondean en el cielo , el griterío es ensordecedor , el cuerpo se estremece y solo puedo hacer una cosa, me despojo de la bufanda que llevo al cuello y con una agitación desmesurada alzo mi grito ¡Vamos campeón!. El alboroto no cesa en la grada, pero me fijo en detalles, los últimos estiramiento de los jugadores, elección de campo, anuncio de alineaciones y sobre todo en el equipo rival. Se encuentran petrificados por la magnitud del espectáculo, absorbidos por un coliseo que se les viene encima y en ese preciso instante comprenden que no están ante un equipo normal, ante ellos el mejor club de la historia el “Real Madrid”. Comienza el partido y una HISTORIA escrita con letras de oro continua…

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