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DC repasa las Copas de Europa: hoy la segunda

  • La Fiorentina sucumbió en Chamartín ante el rodillo merengue
La segunda, en casa
Carlos Carrasco - El Reportaje Carlos Carrasco - El Reportaje

Dicen que lo verdaderamente complicado no es llegar a la cumbre sino mantenerse. El reto era complicado una vez  terminada la temporada 1955-1956. El Madrid había ganado la Copa de Europa en París y es algo que le había gustado mucho. Al  equipo, a los dirigentes y, por supuesto, también al madridismo. No sería sencillo. Aquí está la historia de la segunda Copa de Europa del Real Madrid.

El triunfo del con conjunto blanco en la primera Copa de Clubs  Campeones Europeos había puesto sobre aviso al fútbol del ‘Viejo Continente’. Grandes equipos como el Manchester United o la Fiorentina habían ganado sus respectivas competiciones domésticas y convertirse en el mejor equipo de Europa era un ‘caramelo’ muy tentador para ellos .

Raymond Kopa: un galáctico para apoyar a Di Stéfano

Pero Santiago Bernabéu no se iba a dormir en los laureles. El presidente blanco sabía que si quería seguir aspirando a lo máximo tenía que reforzar el ya de por sí potente equipo merengue. Por ello, empleó el verano del 56 en encontrar aquella estrella que apuntalara la plantilla. De todos los posibles refuerzos había uno que sobresalía sobre el resto: el francés Raymond Kopa.

El delantero galo ya era una estrella del fútbol y fue uno de los puntales de aquel Stade de Reims que se enfrentó al Real Madrid en su primera final europea. Cuentan que después de firmar con la entidad madrileña lo primero que hizo fue visitar la sala de trofeos del club y exclamó “Poco debe aburrirse el encargado de limpiar estas copas ¡Menudo trabajo!” En ese momento lo desconocía, pero él se convertiría en una pieza clave a la hora de incrementar la cuenta de trofeos madridista.

Kopa y Di Stéfano enseguida congeniaron dentro y fuera del campo. El astro argentino solicitó la nacionalidad española para que el galo pudiera jugar en el equipo ya que en aquella época sólo se permitía la inscripción de un extranjero por plantilla. El francés comprendió que Alfredo era la estrella y el futbolista sobre el que debía pivotar el equipo y , a pesar de que siempre había sido considerado el jugador franquicia en todos los equipos en los que había jugado, en el Madrid asumió el papel de secundario de lujo con total naturalidad.

La primera santiaguina

Como vigente campeón de la competición europea, el Real Madrid estaba exento de disputar la primera ronda del torneo y comenzaría  a competir ya en los octavos de final. El primer contendiente no iba a ser una comparsa. Era nada más y nada menos que el Rapid de Viena austriaco, un conjunto sobrio y sólido que podría complicarle las cosas a más de un equipo... incluido al Real Madrid. El encuentro de ida en el Santiago Bernabéu depararía muchos goles. Un 4-2 para los locales presagiaba una eliminatoria sencilla, pero en Viena el  Real Madrid viviría un pequeño ‘infierno’ en los primero 45 minutos. En el Prater de Viena, el central Ernst Happel dio un soberbio recital y empató la eliminatoria con tres tantos a balón parado. Los madridistas, desconcertados, no sabían qué había sucedido y se fueron a la caseta temerosos por lo que pudiera suceder.

Fue en mitad del descanso cuando muchos dicen que el presidente blanco pronunció su primera ‘santiaguina’la que insufló ánimo a los jugadores merengues, que en los segundos 45 minutos salieron con otra mentalidad y actitud. Di Stéfano marcó el gol que salvaría al Real Madrid. Como aún no existía la regla del valor doble de los goles en campo contrario, se jugaría un tercer encuentro de desempate. Las hábiles gestiones de Raimundo Saporta permitieron que ese partido se jugara en el Santiago Bernabéu.  En ese desempate, los blancos no querían problemas y salieron rápdo a resolver. Un excepcional encuentro de Kopa, quien anotó el 2-0 definitivo, clasificó al Madrid para cuartos.

El siguiente rival sería el Niza francés, un contrario del que se esperaba mucho, pero que se quedó en poca cosa tras sufrir el ‘rodillo’ blanco. doble victoria para los blancos (2-3 en tierras galas y 3-0 en el Bernabéu) y las semifinales ya eran un hecho.

El primer Madrid-Manchester de la Copa de Europa 

Como sucediera en la edición anterior, el rival en la penúltima ronda volvería a ser de tronío. Si cerca de  doce meses antes se disputaba la primera eliminatoria entre el Real Madrid y el Milan, ahora los blancos se medirían por primera vez  en la competición continental al manchester United, otro gran contrario histórico.

El Santiago Bernabéu sería testigo de la primera visita de los ‘red devils’ en Copa de Europa. Los ingleses llegaban con la intención  de sacar un buen resultado del estadio merengue y así regresar a las islas con los deberes hechos. Desafortunadamente para ellos, se encontraron un Nadrid muy centrado. Rial y Di Stéfano inauguraron el casillero madridista, Tommy Taylor marcaría para los de Manchester, pero un gran Mateos sellaría el 3-1 definitivo en el marcador.

La vuelta en Old Trafford tenía aires de partido grande incluso antes de jugarse. El capitán de los diablos rojos, Roger Byrne, calentaría el choque asegurando que “ni siquiera el infierno podrá impedir nuestra victoria en Inglaterra. Por suerte, todo se quedaría en meras palabras y, aunque la prensa inglesa intentó calentar el partido criticando el juego de los madridistas en el Bernabéu, los aficionados blancos no tuvieron nada que lamentar.

Raymond Kopa, el ‘gáláctico’ del año para Santiago Bernabéu estrenaría el casillero blanco  con un tanto en el minuto 25 que apaciguó los ánimos del conjunto británico. El Manchester salió a morder en los primeros instantes y sólo una defensa en bloque del Madrid conseguiría frenarles. Un gran centro de Francisco Gento sería llevado al fondo de las mallas por Rial en un estupendo remate. 0-2 en el marcador al descanso que avisaba de una posible goleada.

No fue así. Los ingleses siguieron cercando con insistencia la meta defendida por Juanito Alonso y fueron capaces de alcanzar el empate con tantos de Taylor y el mítico Bobby Charlton. Nada pudieron hacer, la ventaja cosechada en el Bernabeu era decisiva. El Madrid volvería a disputar la final del torneo y esta vez lo haría en su propio estadio, pues la UEFA estableció el campo del anterior vencedor de la competición como el escenario ideal para dirimir el nuevo ganador. 

El Madrid revalida título en su casa

El  30 de mayo de 1957 un feudo blanco abarrotado de gente se preparaba para recibir a la Fiorentina italiana. Los trasalpinos era un comjunto complicado de batir. Se trataba de un equipo muy seguro que tenía al ariete Botelho como hombre de referencia. Sin embargo, Kopa, Di Stéfano, Rial y Gento no quisieron dejar lugar a la duda y salieron a reconquistar el título. LOs italianos se resistían amparados en una férrea defensa y llegarían al descanso con el empate inicial aún en el marcador. Los genios merengues no perdieron la paciencia.

Di Stéfano ‘abriría la lata’ en el minuto 70 transformando un penalti, mientras que Paco Gento haría el segundo seis minutos después, demostrando que la velocidad vertiginosa era una de sus señas de identidad. El 2-0 en el marcador era justo y se producía en el mejor escenario posible. Madrid entera salió a celebrarlo. Era algo histórico, el Real Madrid había logrado su segunda Copa de Europa.

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