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DC repasa las Copas de Europa: hoy la octava

  • Partidazo en Old Traford y revancha con el bayern en semis para un título inolvidable
La final española en París encumbra a los blancos
Carlos Carrasco- El reportaje Carlos Carrasco- El reportaje

32 años son muchos años y también eran muchas las ganas que tenía el madridismo de obtener su séptimo entorchado europeo. La alegría fue enorme, pero el apetito no se había saciado. Y es que los equipos de naturaleza ganadora como el Real Madrid viven en una permanente exigencia que les hace intentar ser mejores año tras año. Bajo esa premisa se logró la Octava, con una exhibición en Old Trafford y una final española como principales señas de identidad.

En mayo de 2008 se había ganado la Séptima, pero, a pesar de que supuso un bálsamo importante, el club vivia con la inestabilidad institucional y deportiva como compañera de viaje. No existía un rumbo fijo en la entidad, Heynckes fue incapaz de hacerse con el control del vestuario y en Concha Espina pasaban los días con la felicidad que proporcionó el título continental, pero con la angustia de saber que el equipo no tenía un rumbo fijo.

En esas, durante el verano del 98 se fichó a José Antonio Camacho para intentar reconducir la situación, pero el murciano no llegó a presentarse con el equipo por problemas contractuales con sus ayudantes y es sustitido por Guus Hiddink , técnico de la selección holandesa que cuajó un excelente Mundial en Francia.

Lo más destacable de ese año fue la conquista de la Copa Intercontinental disputada en Tokio frente al Vasco de Gama brasileño, campeón de la Libertadores. el 1 de diciembre de ese año y gracias al famoso ‘aguanís' de Raúl se conquista de nuevo este trofeo que ya lograra el Madrid de Di Stéfano en 1960. La crisis institucional y deportiva impidió que se alcanzaran más títulos.

El galés John Benjamin Toshack (recorado por entrenar al madrid de los 107 goles en el año 89) , que se hizo cargo del equipo a mitad de la temporada anterior, comienza a planificar los fichajes de la 1999-2000. Recomienda y trae a dos desconocidos como Elvir Baljic y Geremi, que conocia de su etapa en Turquía, además de fichar a Julio César, a Michel Salgado y a Iván Helguera. Pero el fichaje estrella es un joven francés de 19 años que llega procedente del Arsenal, con la vítola de ser uno de los futbolistas más prometedores de Europa y previo pago de 5.500 millones de pesetas: Nicolas Anelka.

El capítulo de bajas también es cuantioso y abandonan la entidad merengue Mijatovic, Panucci y Suker, entre otros. El Madrid de Toshack no empieza con buen píe en la competición deméstica y después de una nefasta racha de resultados es destitudo un 17 de noviembre del 99.

El Madrid de Del Bosque camina sólido en Europa

Su sustituto es un hombre de la casa, alguien conocido por todos. Un tipo tranquilo a la par que buen entrenador que , en silencio, llevaba más de dos décadas trabajando para el club de su vida: Vicente del Bosque.

Con el salmantino en el banquillo no endereza el rumbo en Liga, pero Europa es otra historia. Los rivales en la primera fase fueron el Oporto, el Olimpiakos y el Molde, tres contendientes que no pusieron en aprietos a los blancos.

La segunda ronda no resultó tan sencilla porque los madridistas fueron encuadrado en un grupo con trampa en el que Rosenborg , Dinamo de Kiev y Bayern de Munich fueron los rivales. Se ganó a noruegos en casa y a ucranianos duera, pero ya en febrero se cayó también el el Bernabéu por 2-4 en un intenso partido y en Alemania por 4-1. El empate en la capital de España ante el Dinamo complica el pase a cuartos, por lo que los merengues se lo deben jugar todo a una carta en Noruega. Raúl fue el tanto del autor del tanto salvador que daría el pase a cuartos en un agónico partido.

La noche mágica de Old Trafford

El rival en cuartos era de primer nivel. Nada más y nada menos que todo un Manchester United. El empate sin goles en el Bernabéu hacía presagiar lo peor. En un ambiente ensordecedor y con miles de aficionados ingleses animando en su estadio a los ‘diablos rojos', el Madrid se jugaba el ser o no ser en Europa un 19 de abril de 2000. Los dós últimos campeones del continente saltaron al campo dispuestos a brindar al público un espectáculo para la historia.

Del Bosque supo plantear un choque complicado, situando a iván Helguera por delante de Iván Campo y Karanka para que ayudara a Redondo en la medular. La jugada no pudo salir mejor porque se hizo un partidazo. Roberto Carlos, Savio, Raúl, Salgado... Todos lo hicieron fenomenal, pero un hombre estuvo por encima del resto: Fernando Redondo, quien en una excepcional jugada sirvió a Raul el segundo tanto de la noche. El partido finalizó con 2-3 y pase y el pase a semifinales para los madrdistas, pero sobre todo con la sensación de que el rey de Europa había vuelto.

'Venganza' en semifinales

En la penúltima ronda esperaba un viejo conocido. El Bayern de Munich. Los bávaros se presentaban como la ‘bestia negra' de los merengues tras haberles derrotado en los dos encuentro de la fase de grupos por lo que se volvía a temer lo peor.

Sin embargo, el Madrid era ya otro y los dos choques anteriores se convirtieron en un mero espejismo. En el Bernabéu se gana 2-0 con una buena actuación de Nicolás Anelka, que de esta forma justifica hasta cierto punto su fichaje.

Pese a la ventaja, la vuelta en territorio muniqués no se presumía sencilla. El tempranero gol de los teutones inquieta ligeramente a los madridistas, que se vuelven a calmar con el empate anotado por Anelka. Volvieron a marcar otro tanto, pero la remontada les resultó imposible. El Real Madrid regresaba a la final dos años después.

Final española en París

El Valencia del ‘Piojo López y Héctor Cúper esperaba en la final que tendría lugar en el estadio parisino de Saint Denis un 24 de mayo de 2000. Del Bosque volvería a blindar al equipo con el esquema de tres centrales, mientras que Cúper contaba en sus filas con hombres de la categoría de Mendieta, Kily González, Cañizares o el mencionado ‘Piojo López.

Pero el Madrid no estaba para bromas y saltó al terreno de juego dispuesto a llevarse la victoria. Redondo, como ya sucediera en Manchester, volvió a hacerse con la manija del partido, hasta que en el minuto 38 Fernando Morientes anotó el primer tanto de la noche.

Tras el descanso se mantuvo el dominio merengue. McManaman primero y Raúl después subirían el definitivo 3-0 al marcador. Incontestable resultado para un magnífico equipo. París era una fiesta blanca. La Octava Copa de Europa ya era del Real Madrid.

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