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Eslovaquia, sin nada que perder

  • La selección dirigida por Weiss llega a Sudáfrica sin ningún complejo
primera participación en un mundial
Bernardo Cabrera - EP Bernardo Cabrera - EP

La selección de Eslovaquia afrontará en Sudáfrica su debut en un gran torneo internacional, una reválida en la que el conjunto dirigido por Vladimir Weiss tratará de mostrar al panorama futbolístico que el pequeño país centroeuropeo puede situarse en la primera línea y competir contra los grandes.

Eslovaquia, que no partía como favorita para lograr su billete, se encargó de ir adquiriendo protagonismo en la fase de clasificación, a base de buen fútbol y un descaro ofensivo que acabó por darles un premio, la presencia en el Mundial, con el que ni siquiera soñaban al comienzo de la fase de grupos.

Una selección sin ningún tipo de éxito internacional anterior como la eslovaca quedó encuadrada junto a viejas conocidas como Eslovenia y la República Checa, de mayor experiencia competitiva, en el grupo tres de la zona europea.

Los pupilos de Weiss cayeron en su primer partido de entidad, en Eslovenia, pero superaron el traspié y sólo cedieron un encuentro más -también ante los eslovenos- a lo largo de una fase de clasificación claramente ascendente.

Aprovechando la decadencia de la gran generación del fútbol checo y la inestabilidad de la siempre imprevisible Eslovenia, Eslovaquia acabó creyéndose su propio sueño y no falló ante ninguno de los rivales teóricamente más accesibles del grupo, Polonia, Irlanda del Norte y San Marino.

En la cita mundialista deberá verse las caras con Italia, Nueva Zelanda y Paraguay. Es decir, la actual campeona del mundo, la débil oceánica y el combinado guaraní, con quién tendrán que disputarse, a priori, la segunda plaza para acceder a los octavos de final. Éste será el choque que marque su devenir en Sudáfrica salvo sorpresa del cuadro 'azzurro'.

MARTIN SKRTEL, EL BALUARTE QUE LLEGA JUSTO A TIEMPO.

El conjunto de Vladimir Weiss se ha caracterizado por afrontar sus compromisos sin miedo a perder. Sin embargo, dos de sus principales activos se encuentran en la retaguardia. El defensa del Liverpool Martin Skrtel y el del Wolfsburgo Peter Pekarik dan solidez a un libreto que busca la ofensiva por defecto.

No obstante, el zaguero del conjunto 'red' no llegará a la cita de la mejor manera ya que acumula hasta tres meses sin jugar debido a una lesión que arrastra en el pie derecho. El espigado central de 1.93 metros intentará contribuir con su experiencia a lograr el pase a octavos.

Skrtel, que ha sido de la confianza de Rafael Benítez en detrimento de jugadores consolidados como Jamie Carragher o Daniel Agger, es consciente de la importancia de jugar en equipo para una Eslovaquia que no destaca por sus individualidades y sí por su juego combinativo.

En la medular, Jan Durica ejerce como ancla y, a partir de él, emergen las puntas de lanza. La de mayor prestigio es Marek Hamsik, centrocampista del Nápoles, pero no es la única. Robert Vittek y Stanislav Sestak -máximo goleador eslovaco en la fase de clasificación con seis tantos- le acompañan en una búsqueda de gol casi permanente en la que también destaca el desparpajo del joven Weiss, hijo del seleccionador, que se ha hecho un hueco en la absoluta.

No obstante, la idea de fútbol ofensivo que practica Eslovaquia le trae problemas ante rivales con 'pegada' ofensiva. Los de Vladimir Weiss no ganaron ningún encuentro ante Eslovenia y sólo uno ante la República Checa, los dos equipos de mayor entidad a los que se midieron.

VLADIMIR WEISS, EL MÁS JOVEN EN SUDÁFRICA.

El entrenador del conjunto eslovaco, Vladimir Weiss, es conocido en su país como el hombre prudente. Un técnico que ha destacado por su cautela, sobre todo en la fase de clasificación, donde no se dejó invadir por la euforia.

En Sudáfrica vivirá un examen para su 'juventud'. Y es que a sus 45 años, Weiss es el técnico más joven que estará en el Mundial y volverá a un Mundial después de haber vivido la experiencia como jugador en las filas de la antigua Checoslovaquia en Italia'90.

Además del éxito de lograr el primer billete mundialista de la historia de Eslovaquia, Weiss tiene como principal mérito el haber conseguido que el modestísimo Artmedia Brastislava jugase la Liga de Campeones, consiguiendo superar las tres rondas previas. Con este club, tras un paso sin éxito por la Liga rusa, logró el doblete en Eslovaquia antes de tomar las riendas de la selección.

 

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