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¡Huevazos de Ramos y a la final!

  • El jugador del Real Madrid marcó de penalti a lo Panenka en la tanda decisiva. El partido acabó sin goles (0-0). España disputará su tercera final consecutiva ante Alemania o Italia.
Portugal 0-0 España (2-4 pen.)
David Jorquera - La Crónica David Jorquera - La Crónica

Sergio Ramos. Ese es el nombre que toda buena crónica debería tener como hilo principal para contar la clasificación de España para la final de la Eurocopa. El defensa del Real Madrid tuvo las narices de lanzar un penalti en la crítica tanda que decidía el primer aspirante al título y no lo hizo de una forma normal, sino a lo Panenka. Al estilo Pirlo. Con sutileza, probablemente dedicado a Neuer y a todos esos bocazas que le habían matado después de su fallo ante el Bayern con el Real Madrid. Un colofón, el del penalti, para un partido de 10, que devuelve a España a una nueva final ¡Qué subidón!

Si alguien se pensaba que Portugal se iba a arrodillar ante los títulos de España en los últimos tiempos se equivocó de cabo a rabo. Y es que nuestros vecinos tenían un estudio más que completo de la forma en la que le gusta jugar a los de Del Bosque. Y eso que el seleccionador le dio una vuelta de tuerca más a su once, dando entrada a Negredo en el equipo titular. Cesc y Torres, delanteros en las jornadas precedentes, dejaron su espacio al de Vallecas. Mejor barrio que ese para formar a un currante del fútbol no existe en toda la península. Y eso fue así porque Del Bosque intuía brega y lucha hasta el final. Dos de las señas de identidad de Portugal, evidentemente.

España no empezó nada mal. Le dio algo más de velocidad a la circulación de la pelota de la que nos tenía acostumbrados en el resto de envites de la Eurocopa y eso se notó para generar las primeras sensaciones de peligro en el área de Portugal. Así las cosas, fue Arbeloa el que tuvo la primera opción de hacer sonar las gargantas en España, pero su remate con la diestra se marchó alto.

Eso sí, Portugal tenía muy claro que no iba a morir como lo hizo en Sudáfrica hace ahora dos años. Aquel equipo timorato y encerrado del Mundial dio paso a un conjunto alegre, presionante y mordedor. Desde el delantero hasta el defensa. Todos los portugueses jugaban con el cuchillo entre los dientes porque sabían que era la única forma de poder meterle mano a una España cuya principal virtud no se asocia ni con el físico ni con el músculo sino con el balón. Un cuero que la roja tenía en su posesión, pero no de forma abrumadora ni tan sencilla como antaño. Cada vez que Portugal enseñaba los dientes, a España le costaba una enormidad atravesar el centro del campo. Era un campo más que minado. Si Iniesta encontraba un resquicio para rozar el larguero con uno de los pocos remates peligrosos del primer acto, Cristiano Ronaldo hacía lo propio con un tiro raso que susurró el poste izquierdo de Casillas. La igualdad, con estilos distintos, era la palabra con la que se podía definir el partido.

Una tónica que durante la segunda parte no cambió. Es más, el primer tiro entre palos de España no llegó hasta el minuto 70, lo que demostraba que llegar con peligro a la meta contraria era casi un milagro. A Portugal le sucedía más de lo mismo, especialmente según iban avanzando los minutos, ya que los pulmones empezaron a lanzar mensajes de SOS a los centrocampistas que tan bien habían contenido a los jugadores de España. Sin necesidad de firmar un papel oficial, ambas selecciones dieron por bueno el empate y se mentalizaron para vivir una prórroga que tampoco sería decisiva.

Y no lo fue porque Rui Patricio evitó que la mejor jugada del partido acabara en gol. Un incansable Jordi Alba volvió a comerse la banda izquierda para ponerle una pelota de gol a Iniesta. Éste acarició la bola y cuando medio estadio y medio país lo veía dentro, el portero luso fue capaz de meter la mano para evitarlo. Fue el mayor ‘uy’ de todo el encuentro. La prórroga nos permitió ver a la mejor España, más dominadora, con jugadores frescos como Navas y Pedro, y Portugal se aculó en tablas pidiendo clemencia, es decir, penalti. Algo que finalmente encontró aunque, para suerte de los españoles, una parada de Casillas y una Panenka histórica de Sergio Ramos metieron a España en la finalísima del Euroepo. Ahora, como diría la canción, no hay dos sin tres.

ESPAÑA 0: Casillas; Arbeloa, Piqué, Ramos, Jordi Alba; Busquets, Xabi Alonso, Xavi (Pedro, min.87); Silva (Navas, min.60), Iniesta; Negredo (Cesc Fábregas, min.53).

PORTUGAL 0: Rui Patricio; Joao Pereira, Bruno Alves, Pepe, Coentrao; Veloso (Custódio, min.105), Moutinho, Meireles (Varela, min.112); Nani, Ronaldo, Almeida (Oliveira, min.81).

GOLES: (Tanda de penaltis). 0 - 0, Xabi Alonso, falla. 0 - 0, Moutinho, falla. 1 - 0, Iniesta, gol. 1 - 1, Pepe, gol. 2 - 1, Piqué, gol. 2 - 2, Nani, gol. 3 - 2, Sergio Ramos, gol. 3 - 2, Bruno Alves, falla. 4 - 2, Cesc Fábregas, gol.

ÁRBITRO: Cuneyt Cakir (TUR). Amonestó con tarjeta amarilla a Sergio Ramos (min.41), Busquets (min.60), Arbeloa (min.84) y Xabi Alonso (min.114) en España; y a Coentrao (min.45), Pepe (min.61), Joao Pereira (min.64), Alves (min.85) y Veloso (min.93) en Portugal.

ESTADIO: Donbass Arena.
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