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Alexander el 'desaparecido'

  • El bielorruso admite estar mal y el club le da por perdido
El bielorruso admite estar mal y el club le da por perdido
I.L I.L

Llegó dentro de un pack de jugadores con la única misión de reforzar lo que ya había, de dar caché al banquillo y de buscar minutos en partidos secundarios. Con semejantes metas por cubrir, se podría decir que la campaña que se está marcando Alexander Hleb es pletórica, llena de brillo y de las que pasarán a la historia.

Sin embargo, la realidad es mucho más triste, alejada del optimismo que parece reflejar el barcelonismo estos días y, sobre todo, letal con las aspiraciones de un futbolista que ha quedado en un plano secundario demasiado evidente.

Para alzar la voz y apuntar que no es oro todo lo que reluce (o quieren hacer relucir) en torno al equipo de Pep Guardiola, el bielorruso dejó muestras de su amargura. Curiosamente, él mismo se auto-culpa de no estar a su mejor nivel, pero sabe que sino tiene minutos, va a ser difícil recuperarlo como jugador (si es que aún se puede).

Los números son el mejor reflejo de su bajón, ya que actualmente aún espera anotar su primer gol como culé. Sin embargo, en el Arsenal y sobre todo en su anterior época en el Stuttgart, el ex soviético era un llegador nato, un jugador de ideas, de toque y de mucha movilidad. Ahora, arrinconado en la banda, no sólo nota que está desaprovechado, sino que no puede remar en contra de la marea de endiosamiento que rodea a su gran enemigo dentro del vestuario, un Messi idolatrado hasta decir basta.

Pero, desde luego, tampoco está de más recordar que su adaptación deja mucho que desear. No sólo es incapaz de aprender español, algo que prometió a su llegada y que aún hoy esperamos (ni tan siquiera balbucea), sino que sigue siendo el jugador más despistado de la plantilla. Tanto, que es el integrante que más sanciones y multas ha recibido por parte de su ‘teniente’ Guardiola. Curiosamente, no por llegar tarde ni por salidas de tono, sino por no ‘fichar’ a la entrada a los entrenamientos.

Dicen los más optimistas que, como a Henry, le costará un año más el poder adaptarse a la dinámica del grupo, pero al contrario que el francés, el de Minsk no tiene ese caché que le asegure una segunda oportunidad. Un fichaje de los de antaño y que recuerda a la generación perdida que, como é, llegó del Arsenal. ¿No habrán olvidado a Overmars y Petit, verdad?

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