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Un sólo día, un sólo partido y esta vez sin despilfarro

EFE EFE

La celebración de la 43 edición del Super Bowl vuelve a reunir a todos los elementos que lo hacen ser el evento más importante del año dentro del calendario deportivo de Estados Unidos y que mejor refleja la idiosincrasia del país en un sólo día, un solo partido y esta vez sin despilfarro.

Los directivos de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) están ya cansados que se siga utilizando el titular del Super Bowl de la "recesión, cuando no es correcto, sino todo lo contrario la ciudad de Tampa tendrá los 150 millones de beneficios o más por ser la sede del partido, que era lo previsto.

Los expertos económicos han definido muy bien que lo que no es normal es que por una habitación de hotel se paguen cinco veces más durante el Super Bowl, lo mismo en los taxis y entradas para ver el partido, algo que no va a suceder en Tampa, donde simplemente no va a ver despilfarro y mucho menos anarquía lucrativa.

La misma que se estaba dando en Wall Street y en las grandes compañías financieras del país. El Raymond James Stadium registrará un lleno de 72.500 espectadores y la ciudad ya han llegado más de 100.000 turistas visitan Tampa. Además la cadena de televisión NBC, que trasmitirá el partido, ha incrementado este año un 11 por ciento el valor de los anuncios de 30 segundos que se van a dar durante el encuentro que van a disputar los Cardenales de Arizona contra los Acereros de Pittsburgh. La NBC cobrará tres millones de dólares por cada anuncio comparados a los 2,7 millones del año pasado y aunque la compañía de la General Motors de automóviles se cayó de las tradicionales que se anunciaban, la cadena tiene todavía una larga lista de las que esperan su turno para entrar.

El propio comisionado de la NFL, Roger Goodell, en su estado anual de la liga, dejó bien claro con cifras que no hay crisis económica dentro de su organización y por el contrario, el sindicato quiere que en el próximo convenio colectivo los jugadores puedan recibir más dinero. Un día antes de las declaraciones del comisionado, un estudio del sindicato de jugadores mostró que el valor promedio de las franquicias creció de 288 millones de dólares a 1.004 millones de dólares durante la década pasada.

En ese mismo informe se indica que los equipos presentaron un beneficio promedio de 24,7 millones de dólares el año pasado, incluso a pesar de que la economía sufrió una caída. Precisamente, la NFL, que tiene más de 7.000 millones de dólares de ganancias al año, ha puesto sus ojos en la comunidad hispana para incrementar el mercado ante la crisis económica del país y pueda seguir creciendo. La celebración de un Super Bowl siempre es lo máximo para el deporte profesional en Estados Unidos y para el país, porque el fútbol americano es el único que define el título de campeones en un sólo día y en sólo partido, nada que ver con las interminables series del béisbol profesional, la NBA y el hockey sobre hielo.

El espectáculo del Super Bowl es el que más identifica a los estadounidenses con el consumismo, el poder, la grandeza, la unidad y sobre todo el patriotismo, que siempre está por encima de todo y de todos. Un patriotismo que hace posible que el primer presidente negro del país, el demócrata Barack Obama, tenga invitados a la Casa Blanca a 15 legisladores para que lo acompañen a ver el partido entre los Cardenales y los Acereros, que son sus preferidos, aunque también le ha deseado suerte al equipo de Arizona.

Que van a consumir durante la reunión, como harán el resto de millones de estadounidenses, que el ritual impostergable del año se darán todo un festín de comidas rápidas, cervezas y sodas. Un consumismo al que también contribuyen artistas contestatarios como el cantautor Bob Dylan, que se puso a las órdenes de Pepsi para cantar en uno de los anuncios que se emitirá durante el Super Bowl. Dylan cantará a dúo con el rapero Will.I.Am (miembro del grupo The Black Eyed Peas) una canción compuesta especialmente para la ocasión. Ejecutivos de la marca de cola estudian poder vender la canción en iTunes.

Mientras que el gran "Boss", el rockero Bruce Springsteen, quien amenizará el intermedio del partido, confesó su desconocimiento del fútbol americano. "No entiendo nada de fútbol americano", dijo Springsteen en conferencia de prensa. "Cuando necesito saber algo le pregunto a los compañeros del grupo (E Street Band), pues varios de ellos solían jugar", añadió. Springsteen tendrá una actuación de 12 minutos en el medio tiempo del partido, en un segmento que de acuerdo a la NFL, en el 2008 tuvo una audiencia de alrededor de 148 millones de personas en Estados Unidos, y en la edición de este año durará 30 minutos.

La participación de Springsteen en el Super Bowl no es altruista, hace unos días, la canción "The Wrestler", de la película homónima, ganó un Globo de Oro. El artista tocó también en la Alameda Nacional en homenaje al presidente Obama dos días antes de la asunción del mandatario y luego del Super Bowl comenzará un gira mundial. Como es lógico tampoco faltará la de "Born in the U.S.A" y entonces el nivel de patriotismo alcanzará su grado máximo para reivindicar que la edición de la 43 edición del Super Bowl, lo que menos puede denominarse es de la "recesión".

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