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Cruyff menosprecia al Liverpool

  • La voz oculta del barcelonismo reaparece para increpar al rival europeo del Real Madrid
La voz oculta del barcelonismo resurge para increpar al rival europeo del Madrid
I.L I.L

Como jugador lo fue todo. Santo y seña del barcelonismo y de la selección holandesa pero, sobre todo, un auténtico revolucionador del fútbol, del fútbol total que aleccionó a Europa en los 70 y que sirvió de modelo a tantos otros. Él mismo se baso en aquél estilo como jugador y, posteriormente, como entrenador, aunque desde que saliera del Camp Nou sus métodos no sólo se quedaron en su cabeza, sino que intenta recurrir a ellos para seguir ganándose la vida y festejando con palabras caducas los éxitos pasados.

 

Johan Cruyff es esa voz en la sombra que aparece cuando las cosas marchan mal y que, en momentos de alegría, permanece oculto entre sus palabras perdidas y con aquella simbología futbolística que parece haberle echo inmutable y perenne en el tiempo. Como si una concepción de futbol que triunfó hace décadas fuera hoy en día motivo suficiente para mantener la razón en todo aquello en lo que se opina. Como si su futbol, bueno y bonito mientras duró, le diera poder infinito para aleccionar a diestro y siniestro.

Por ello, conociendo el poder de su palabrería en el entorno azulgrana, ejerce dicho dominio a su libre albedrío y lo último que ha decidido es increpar al Real Madrid (que no es nuevo) vía Liverpool. Y es que el holandés, queriendo indagar en la herida madridista tras su eliminación europea, ha sacado el látigo a los blancos y la fanfarronería tan exquisita que circula por la ciudad condal, para explicar el porqué del adiós continental de los blancos. Evidentemente, asegura que eso, el verse eliminados ante los Reds, no es posible si vistes de azulgrana.

Y se basa, una vez más, en sus palabras, en esas que buscan la perfección divina y que parecen instaladas en Barcelona. Cruyff cree que el Real Madrid falló en la conducción de balón, en su lentitud, en los contantes fallos de organización a la hora de crear salidas a su juego y, sobre todo, en dejar que el Liverpool llevara la manija. Eso no es nuevo pero sí que haya que increpar a los Reds y menospreciarles para hacer ver que el Barcelona es superior.

Se atreve Cruyff a asegurar que, si a los culés les toca el equipo de Rafa Benítez, sería ellos quién tuvieran el poder y eso no ocurriría ni por asomo. ¿Podría repetir ante el Barça lo que le hizo al Madrid?, dice desafiante el holandés, asegurando que “por más que te salgan a toda pastilla, por más que te vayan a buscar arriba, por más presión que te den, tú tienes la forma de salvarlo”. El Barcelona, al parecer, puede salvarlo pero nunca lo hizo. ¿Porqué no hablar con el ejemplo en la mano?

Cruyff tiene escasa memoria porque aquella agresividad y presión del Liverpool, ya le echaron de UEFA y de Champions. Dos fueron las semifinales de la Copa de la UEFA (1975/76 y 2000/01), donde los Reds llevaron la batuta y echaron a los blaugranas de su sueño europeo. Dos veces en las que el Barcelona, ése capaz de frenar fácilmente el empuje y la pizarra de Benítez, cayó sin tapujos ante esos a los que Cruyff menosprecia. Hay más, porque hace menos de dos años, un Liverpool muchísimo menos trabajado y sin jugadores ahora claves, le echó de Europa ganándole en el Camp Nou 1-2.

Dicho queda Johan… Ve pensando excusas por si este viernes a Benítez le toca pasarse por Barcelona.

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