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Hasta en Bosnia están en alerta por el Turquía-Croacia

  • Posibles altercados entre hinchas
Redacción Defensa Central Redacción Defensa Central
El partido de los cuartos de final de la Eurocopa que se disputará el próximo viernes entre Croacia y Turquía, cuyos hinchas son conocidos no sólo por su ardor deportivo, es de máximo riesgo. El encuentro se disputará en Viena, donde la policía austríaca está rematando los preparativos de seguridad para el "muy complicado" partido, porque se esperan unos 200.000 aficionados en el centro de la capital.

El encuentro está clasificado como "muy delicado" por las fuerzas de seguridad austríacas, que se preparan para "una larga noche", debido a las exaltadas celebraciones de los hinchas croatas y turcos, según han podido vivir de cerca varias sedes de la Eurocopa. Sin embargo, no son los únicos que están preparados ante posibles altercados, ya que hasta en Bosnia están en alerta debido al gran antagonismo entre los hinchas croata-bosnios, que apoyarán a la selección croata, y musulmanes, que apoyarán al equipo turco.

La policía se prepara para prevenir disturbios, esperados ante todo en las ciudades que durante la guerra civil bosnia (1992-1993) fueron escenario de combates entre croata-bosnios y musulmanes. Según informó la policía bosnia, existen planes de organizar disturbios y enfrentamientos entre grupos de hinchas en las ciudades de Mostar y Stolac (en el sur), Vitez (centro) y Bugojno (suroeste), por lo que se han puesto a la disposición 1.500 agentes y también unidades policiales especiales.

Se ha reforzado la seguridad hasta en las prisiones

Ya a partir de hoy jueves todos esos policías estarán en estado de alerta, e incluso algunos de ellos no pudieron ir de vacaciones ante la posibilidad de violencia y graves incidentes. "Si resulta necesario, pediremos ayuda a colegas de otras ciudades", declaró el comisario de la policía de Mostar, Himzo Djonko. Advirtió de que los policías usarán "todos los medios legales que tienen a la disposición para impedir disturbios" y que "aseguraremos a los ciudadanos una vida normal, tenemos forma de hacerlo".

También se han reforzado las medidas de supervisión en las prisiones en Bosnia-Herzegovina, sobre todo en Zenica y Mostar, donde se produjo una pelea masiva entre reclusos durante el partido entre Portugal y Turquía, cuando los portugueses marcaron el primer gol. Hace dos años, en Mostar, ciudad dividida entre musulmanes y croatas, ocurrieron graves enfrentamientos entre cientos de hinchas después del partido en el Mundial entre Brasil y Croacia y víspera entonces de las elecciones generales en Bosnia.
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