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Iker mató al gafe

  • España acumuló más méritos para llevarse el partido
Alejandro Alcazar Alejandro Alcazar
Casillas y España acabaron con el gafe 24 años después. España se mete en las semifinales de la Eurocopa de Austria y Suiza e ilusiona a un país que se quita de encima complejos y frustraciones ante los reyes de la suerte, Italia. Casillas mató el gafe después de que se consumiese todo el tiempo disponible en el reglamento e hiciese justicia a una selección que se mereció esa enorme alegría. Porque España fue más lúcida que Italia, a pesar de que los transalpinos guardaron la viña con la sutileza acostumbrada anulando la efectividad de Villa, Torres y compañía, pero no contaban con que "su" Buffon ya es menos que "nuestro" Casillas.

El encuentro se movió entre la lentitud de la primera parte y las escaramuzas de la segunda. Los de Aragonés sumaron más ocasiones para no llegar a la prórroga primero y a los penaltis después. Por eso perder en la ruleta de los penaltis hubiese sido demasiado duro sobre todo por lo que llovía después de tantos años. Pero no. Ya no. perderemos en semifinales, pero tenemos cinco días más para seguir soñando con esta selección que está demostrando que también sabe competir cuando se la exige ponerse el traje de sufrir.

Al margen de Casillas, destacar a la que fue la columna de la selección: Puyol, Senna y Silva sujetaron al equipo, que tuvo que bailar al ritmo que los italianos marcaron en el primer partido, pero impuso su ley en la continuación sin demasiada contundencia arriba.



Árbitro nefasto

Cuando al fútbol se juega a cámara lenta se convierte en previsible. Los transalpinos se mueven como pez en el agua en esas condiciones, porque fortalece su mejor condición, la destrucción. Son jugadores que manejan la anticipación a las mil maravillas y si les telegrafían los pases por la escasa circulación y movilidad, la cosa se complica. Quizá por todo ello el partido comenzó a los 15 minutos del pitido inicial de este nefasto colegiado alemán, que dio todo un recital de lo malo que es y siempre contra España con claro tufo pro italiano: se tragó un penalti claro en el área italiana de Ambrosini a Villa a los 16 minutos y una falta de libro a Silva al borde del área: tuvo la cara de decir que se había tirado para justificar su propia incompotencia.

Por detrás del balón

Fue la jugada que abrió un poquito el encuentro. No demasiado, porque los italianos seguían defendiendo siempre por detrás de la línea del balón, sólo tenían permiso para descolgarse Toni y Cassano, y España no quería rifar el pase para evitar sorpresas a la contra. El encuetro se empezó a asomar algo más por las áreas, sobre todo por la de Buffon, que tuvo que emplearse en una falta rasa lejana sacada por Villa.

Torres no acabó de aparecer, mientras que Villa daba guerra a la defensa tricolor; Xavi era el balance de nuestro de campo, con Senna de imán de balones; Iniesta daba una de cal y otra de arena, mientras Silva era frescura para sus compañeros ofreciéndose y encarando a los italianos con el balón en los pies. La mejor jugada de España llegó a los 37", en una internada de Torres cuyo disparo rechazó la defensa y Silva engatilló un tiro raso que besó el poste de Buffon. El primer tiempo se esfumó con la sensación de que España podía más, pero sin contundencia, ante una Italia clásica, defensiva, que esperaba su oportunidad, pero que no demostraba nada.


Irrumpieron las hostilidades

La presentación de la segunda mitad prometía, porque España quiso meterle una velocidad más y el partido parecía que se podía partir. Dos "casis" de Iniesta y Silva animaban un cotarro gris, donde faltaban la alegría y el fútbol. Empezaban a volar los pases largos en diagonal y paralelas al pie a los delanteros, que le quitaba el polvo a los espacios. La ocasiones y los miedos iban y venían, pero como la que llevaba la batuta era España daba pie a soñar. En plena rotura de cinturones, Luis cambió los motores del equipo quitando al inestable Iniesta y a Xavi por Cesc y Cazorla. Donadoni, a su vez, sentaba a Perrota por Camoranesi.

En pleno jolgorio Italia dio su primer susto en un tiro del recién salido Camoranesi que Casillas salvó con el pie. El partido se desataba. Italia quería ya la pelota y España rompía por las bandas. El fútbol empezaba a aparecer con Perrota conectando mejor con Toni y Cassano, y Villa y Torres con más campo por delante. Ambos equipos se empezaban a parecer más a sí mismos ensanchando el campo y encontrando las áreas con más rapidez, pero sin construir esa jugada definitiva.

Palo, tensión y prórroga

La lucha era abierta, pero España fue madurando a los italianos hasta tenerles ante las cuerdas. Un tirazo de Senna dejó al descubierto que Buffon es humano, porque el balonazo se le escapó y sólo el poste frenó su dirección a la portería. Una ocasión de oro que espabiló un poco a Italia y el encuentro volvió a entrar en ese estado de nervios que acaba con cualquiera. El cansancio empezaba a notarse así como el miedo a encajar un gol tal y como se acercaba el final, por lo que ambos prefierieron "taparse" un poco y dejar su suerte a alguna genialidad que no llegó. La tuvo Villa a 30 segundos del final, pero intentó parar el balón y no pegarla en un pase genial de Cesc. Fue la última bala y llegó el tiempo extra.

Y la prórroga comenzó como el segundo tiempo, abierto, con los dos equipos buscando las áreas. Silva pudo concluir una jugada fantástica de contraataque, pero su tiro se fue pegado al palo de Buffon. Italia respondió con un cabezazo de Di Natale con paradón de Casillas. Sufrían las dos aficiones, porque el veneno aparecía en los ataques y los espacios empezaban a ser como pistas de aeropuertos. Empezaba a faltar el aire y esa pizca de lucidez para culminar, aunque siempre se espera el chispazo que podía ser definitivo para uno u otro lado.

Del Piero y los penaltis

Donadoni se jugaba su última bala sacando a Del Piero. Daba miedo por lo cansados que estaban los 21 jugadores restantes ante la sabiduría del delantero italiano. Las medias pesaban y ya se conducía lo justo. Buffon salvaba a Italia en una escapada de Villa a diez del final. Las esacaramuzas eran escasas, pero la sensaciones eran como una caída libre al vacío.Llegaron los penaltis. La ruleta de la muerte y apareció el Casillas más grande. El portero del Real Madrid detuvo dos lanzamientos de cuatro que le tiraron, y lanzó a España a las semifinales de la Eurocopa acabando con todos los gafes.




LA FICHA

España: Casillas, Sergio Ramos, Puyol, Marchena, Capdevila; Senna, Xavi (Cesc, 58"), Iniesta (Cazorla, 58"), Silva; Torres (Güiza, 84") y Villa.

Italia: Buffon; Zambrotta, Panucci, Chiellini, Grosso; De Rossi, Ambrosini, Aquilani (Del Piero, 107"), Perrota (Camoranesi, 57"); Cassano (Di Natale, 73") y Luca Toni.

Tanda Penaltis:


Villa: 1-0, Gol

Grosso: 1-1, Gol

Cazorla: 2-1, Gol

De Rossi: 2-1, para Casillas

Senna: 3-1, Gol

Camoranesi: 3-2, Gol

Güiza: 3-2, para Buffon

Di Natale: 3-2, para Casillas

Cesc: 4-2, Gol


Arbitro: Herbert Fandel, de Alemania. Amarilla a Iniesta (10"), a Ambrosini (30"), a Villa (71"), a Cazorla (112")

Estadio: Ernst Happel de Viena.
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