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¡Qué fácil es pitar al Castilla!

Rubén Cañizares Rubén Cañizares

Sólo faltan seis jornadas, 18 puntos en juego, para que se conozcan los cuatro equipos de cada uno de los grupos de Segunda B que lucharán por ascender a Segunda en unos playoffs a vida o muerte. En el grupo II, el de los equipos madrileños, está el filial blanco, el Real Madrid Castilla de Julen Lopetegui. A día de hoy son terceros en la tabla, a cinco puntos del líder, el Leganés, y empatados a puntos con el cuarto, el Lorca, y el quinto, el At. Lorquí. Tiene mucho mérito lo que está haciendo Lopetegui en su primera temporada al frente del Castilla. Con un grupo de chavales que van de los 18 a los 21 años, lo que supone un hándicap de inexperiencia siempre clave en esta categoría, y con media plantilla lesionada durante gran parte de la temporada, el filial blanco depende de sí mismo para meterse en los playoffs de ascenso. Pero parece que hay ciertas personas con poder que no están dispuestas a permitirlo.

32 jornadas de Liga ha jugado el Castilla en las que ha sufrido 23 expulsiones, 19 sobre jugadores y 4 sobre el técnico, Lopetegui. Además, acumula nueve penalties en contra. En once partidos, un 33% del total, el Castilla acabó con diez el encuentro, y en otros tres partidos acabó con nueve (curiosamente nunca perdió con dos menos sobre el campo). Estos son los datos, los alarmantes datos en contra del Castilla consecuencia de arbitrajes bochornosos y lamentables contra un grupo de adolescentes que se siente maltratado por un colectivo que abusa de su candidez. Pero aún así, este equipo no se arruga y tiene entre ceja y ceja meterse en playoffs, le pese a quien le pese.

Pero ya que ellos no alzan la voz públicamente, habrá que echarles una mano. Es una auténtica vergüenza los arbitrajes que recibe el Castilla domingo tras domingo. El picoteo constante de tarjetas amarillas y faltas en contra del Castilla, el abuso de autoridad del trencilla y la permisividad de éste ante las amenazas y provocaciones macarras de los contrarios sobre los castillistas es desesperante. La impotencia de los jugadores del filial blanco ante tremenda injusticia es mayúscula pero lo peor es que, encima, ni siquiera pueden quejarse. Lo hizo una vez Lopetegui ante uno de los varios penalties injustos pitados. Fue hace dos meses, en Águilas, en el 95’ y supuso que el Castilla perdiera dos puntos en el descuento. Entonces, Julen le dijo al árbitro: “Qué fácil es pitarnos”. Le costó la roja y dos partidos de sanción. Alucinante. Pero es que tenía más razón que un santo. ¡Qué fácil es pitar al Castilla!

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