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No es momento de pedir cabezas

Alberto Piñero Alberto Piñero

A las 20:45 de la tarde del miércoles, todos los condicionantes parecían darse para vivir una gran noche en el Santiago Bernabéu: el Real Madrid llegaba con la moral alta después de la remontada ante el Sevilla y haber logrado el liderato en la Liga; todos los jugadores punteros (menos Xabi sancionado) llegaban en un estado de forma óptima; la afición había colapsado los accesos al coliseo blanco por carretera y a pie desde prácticamente hora y media antes del encuentro, deseosa de llevar en volandas a su equipo… Sin embargo nada de eso sirvió para acabar con la ‘maldición de octavos’.

Y es raro, porque luego durante el partido fue el Madrid el que más se mereció la victoria y el pase a los cuartos de final. En la primera parte bien se pudo haber ido con cuatro goles a su favor si hubiera tenido sólo un poco más de acierto de cara a gol, sobre todo Higuaín. Y aunque es verdad que en la segunda parte se fue diluyendo hasta desaparecer por completo (ni siquiera terminó el partido achuchando a Lloris), al Lyon tampoco se le vio tan fuerte como para pensar que pudiera eliminar al conjunto blanco hasta que Pjanic no marcó el gol. Es por ello que la lectura de esta eliminación es complicada.

Quién es el culpable de la eliminación me pregunto. ¿La dirección deportiva? No creo después del desembolso y la cantidad de buenos jugadores que ficharon en verano. ¿El entrenador por tanto? En absoluto esta vez. Puso a los jugadores que el 90% de los aficionados hubiera elegido de inicio, y durante los primeros cuarenta y cinco minutos se jugó al menos tan bien como lo habían hecho cinco días antes, la jornada que enamoraron a España con la victoria ante el Sevilla. Entonces, ¿serán los jugadores? Bueno, pues quizás ellos sean quienes más responsabilidad tengan en este caso, pero tampoco se les puede acusar de falta de calidad o falta de actitud cuando, si un balón hubiera ido cuatro centímetros más a la izquierda, todo hubiera cambiado. Cada uno tendrá su parte de culpa, pero parece difícil por tanto tirar los platos a la cabeza de uno solo de forma unánime.

Es por ello que, aunque algunos no han tardado en hacerlo, no me parece el momento de que desde el madridismo se pidan cabezas. Es cierto que es un fracaso estrepitoso y eso nadie lo puede dudar pues, si se piensa con frialdad, un equipo como el Madrid con el presupuesto y los jugadores que maneja nunca puede ser eliminado por un equipo normalito del continente como el Olympique de Lyon. Pero eso sí, me queda la sensación de que de diez eliminatorias en las mismas condiciones que ésta, el Madrid habría pasado en ocho o nueve de ellas. Un pálpito que no tenía la temporada pasada cuando se cayó en Anfield por ejemplo.

Si crees que eres perfecto, nunca llegarás a serlo” dice Ronaldo en su último spot, y ese mensaje debería calar entre el madridismo, que algunas veces se cree tan guapo que no es capaz de digerir las derrotas, aunque lleguen de forma un tanto inexplicable como en este caso. Evidentemente el Madrid no es perfecto a día de hoy, y seguramente necesite cambios, pero a su debido tiempo. Este proyecto no es sólo para un año, sino que está destinado a dar alegrías durante una larga etapa, y va camino de ello aunque tenga algún traspié duro como el de la Champions. Hay que darle otro voto de confianza y dejar las revoluciones para la calle contra la crisis económica. Sólo así, y con tiempo, el Madrid podrá acercarse un poco más a la perfección.

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