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Álves y Bravo no tienen hueco con esta Escuela

Alberto Piñero Alberto Piñero

Recuerdo el día en que se me ocurrió la idea de hacer un reportaje sobre cómo se trabaja con los porteros en la cantera del Real Madrid. Tradicionalmente en el club blanco siempre han estado grandísimos guardametas, y los que venían por abajo no parecían andarles a la zaga: Adán, Felipe Ramos, Tomás Mejías, etcétera, etcétera. Cuando se lo comenté a Carlos (el jefe de prensa de las categorías inferiores del Real Madrid), no me puso ningún problema, al revés, creo que incluso le pareció una magnífica idea dado que él ya conocía todo el trabajo que se llevaba a cabo en La Fábrica con los porteros. Eso sí, estoy seguro de que ni él ni yo sabíamos en aquel momento la labor que teníamos entre manos.

Horas de entrevistas, múltiples sesiones de fotos, cambios constantes de horarios para hacer coincidir a los protagonistas, e-mails y sms por doquier, y algún que otro disgusto inesperado que a punto estuvo de dar al traste con todo. Eso sí, una vez terminado, creo que ha merecido la pena. No ya por la simple satisfacción de terminar una ardua tarea en sí, sino porque ahora ya se puede conocer una labor que parecía escondida, y que da la impresión de funcionar realmente bien. Y es que las sensaciones que desprenden tanto los entrenadores como los propios jugadores no pueden ser más positivas. Los más jóvenes andan entusiasmados con lo que aprenden día a día al lado de unos profesionales con los que están en permanente contacto, y viceversa. Los entrenadores observan cómo su incisivo trabajo da sus frutos.

Sin embargo hay una variable en esta ecuación que creo que no termina de encajar. La podríamos llamar ‘x’, representa al que será el relevo de Dudek como segundo portero del Real Madrid y hay posibilidades de que cuando en verano se despeje esa incógnita, el resultado será ‘Diego Álves’, ‘Claudio Bravo’, u otro nombre asociado a un portero del otro lado de la valla que resguarda la ‘Casa Blanca’. Y sinceramente, no lo entiendo.

No dudo de las cualidades futbolísticas ni humanas de ninguno de estos dos porteros, así como de cualquier otro que haya sonado para la portería merengue, pero me parecería absurdo no promocionar a un portero de la cantera con todo el trabajo que se ha realizado durante tanto tiempo. Evidentemente, las horas de esfuerzo no son suficientes, “el primer equipo no es un premio para nadie, sino que es una recompensa a unos méritos contraídos” me dijo una vez este año Miguel Pardeza. Y tiene toda la razón. Pero es que en este caso, al trabajo de esos porteros que están en edad de dar el salto, le acompaña una calidad innata suficiente como para rendir al nivel esperado en Primera División. Creo que sería de justicia darles esa oportunidad, por no hablar del prestigio implícito para el club. Y si yo he sido capaz de descubrir esto en apenas unos días, imagino que los que trabajan a diario dentro de la entidad ya lo tendrían que saber también. ¿O no?


PD: Mil gracias a todos los que han colaborado de alguna manera u otra en que desde Defensa Central nos hayamos podido adentrar todos en esa Escuela de Porteros del Real Madrid. Y sobre todo, a aquellos que han puesto los parches necesarios para tapar algunos agujeros abiertos.

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