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El Barcelona se pasó de la raya

  • "Por mucho que se traten de mantener las relaciones siempre habrá algún acomplejado impresentable que no sepa mantener la compostura"
Diego Vargas - La Opinión
Diego Vargas Diego Vargas

El FC Barcelona se ha pasado de la raya. La rueda de prensa de Sandro Rosell el pasado jueves dignifica al Real Madrid, hace aún más justa su cruzada contra las infamias que ha tenido que soportar a lo largo de los últimos meses, quién sabe si años. Y sobre todo prueba nuevamente el complejo de inferioridad del barcelonismo, que a pesar de haber ganado casi todo no se olvida del eterno rival.

Y es que ese ‘casi’ significa que las cosas no van tan bien como parece en Can Barça, más aún cuando fue el Madrid quien les arrebató el trébol. El club azulgrana ha ganado Liga y Champions, quizá merecidamente si hablamos de fútbol. Al igual que el Madrid se mereció la Copa del Rey. ¿Para qué negarlo? Pero esto es tan obvio como que no siempre tiene por qué ganar el mejor. También puede ganar el que mejor sabe jugar sus cartas en un momento dado.

Ese podía haber sido el Real Madrid de Mourinho, que aunque no hizo un fútbol vistoso en la famosa semifinal tenía la eliminatoria maniatada hasta que se produjo la fatídica entrada de Pepe sobre Dani Alves. Buena actuación del brasileño, digna de Oscar, y sorprendente decisión del ‘amigo de Messi’. Jugar mejor tus cartas puede no suponer el triunfo cuando el rival se guarda un as en la manga.

Y ese fue el Barcelona. Un as en forma de colegiado y de una sospechosa actuación, al igual que ocurriera en Stamford Bridge dos años atrás o en el Camp Nou contra el Inter. Era lícito levantar la voz ante esto: denunciar un trato de favor hacia los culés por tercer año consecutivo, avisar de los ‘desmayos’ de los azulgrana y dejar ver el insulto racista de Busquets a Marcelo. ¿O acaso para decirle a un rival “mucho morro” hay que taparse la boca? ¿Por qué motivo debía el Madrid guardar silencio en todos estos asuntos? ¿La imagen de quién quedó más perjudicada? Seguro que hay opiniones para todos los gustos.

Sin embargo, mi opinión es que todas fueron denuncias legítimas, no como las del “señor” Sandro Rosell, que acusa al Real Madrid de haber contribuido a la vinculación del club azulgrana con el dopaje sin ninguna prueba. En lugar de esmerarse en demostrar su enfado, ¿por qué no se esfuerzan en probar que tales acusaciones son falsas, que no se corresponden con la realidad? ¿Acaso han sacado del error a los que hablan de dopaje entre sus filas más allá de la mera palabrería?

Hechos, no palabras. Así es cómo debe actuar un club con verdadera categoría. Y así lo hizo el Real Madrid con su respuesta en comunicado oficial. Con diplomacia, sin alterarse, sin entrar al trapo: pero poniendo los puntos sobre las íes. El madridismo quiere olvidar este asunto, pensar ya en el año que viene y dejar enfriar la tensión de esta temporada. Eso sí, recordando que por mucho que se traten de mantener las relaciones siempre habrá algún acomplejado impresentable que no sepa mantener la compostura.

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