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...Y a la tercera temporada resucitó

  • "Ante el Rayo Kaká se asoció, desbordó, hizo cambios de ritmos y por momentos recordó al jugador del Milan"
Christian Díez - La Opinión
Christian Díez - La Opinión Christian Díez - La Opinión

Como si se tratase de un episodio bíblico, Kaká ha resucitado, o eso es lo que se deduce tras este buen arranque liguero. El brasileño está en plena forma y tras un mar de dudas que apuntaban a que podía llegar a abandonar el barco el pasado verano, el club, el técnico, y sobre todo, el propio jugador, decidieron que éste continuaría en el Real Madrid para demostrar a todos que en sus botas aún perduran vestigios de aquel futbolista que asombró al planeta fútbol en el Milan.

Ya lo señalé hace varias semanas, y tras verle en el partido frente al Rayo Vallecano, hoy puedo volver a repetir aquello de “Kaká será un jugador importante”. Y es que el futbolista brasileño ha vuelto a sonreír. El mediapunta se encuentra con el ánimo por las nubes y posee unas ganas tremendas de agradar al público madridista. El jugador sabe que hasta ahora no ha demostrado ni la mitad de lo que él se esperaba, por lo que tiene claro que le debe una a los aficionados madridistas y quiere devolver la confianza mostrada en él a base de buen fútbol.

En este inicio de campaña hemos podido verle muy enchufado, con unas ganas terribles de agradar. Ante el Real Zaragoza, en el primer partido de liga, en diez minutos que estuvo en el terreno de juego demostró velocidad, desborde y pegada, ya que solo le bastó ese tiempo para anotar su primer tanto en el campeonato liguero. En los partidos venideros, fue de lo poco salvable de un equipo gris y apático, pero frente al Rayo, Ricardo Kaká fue de nuevo uno de los grandes nombres propios del conjunto merengue. El brasileño se asoció, desbordó, hizo cambios de ritmos y por momentos recordó con sus carreras aquellos eslálones imposibles que realizó en su mejor etapa en Italia. Así, me atrevo a decir que Kaká está de vuelta. De hecho, en el partido frente al Rayo el mediapunta fue clave en los tres primeros tantos del Real Madrid. En el primero fue el encargado de dirigir la contra y darle un pase medido a Cristiano en carrera; en el segundo provocó la falta desde la que llegó el gol de Higuaín; y en el tercero fue el encargado de generar el penalti que transformaría Cristiano.

El madridismo esperaba con los brazos abiertos el despertar de la magia del brasileño. A sus 29 años me niego a creer que Kaká no puede regalarnos tardes de gloria en el Santiago Bernabéu. Está claro que es muy difícil que vuelva a ser el jugador que ganó un balón de oro en Milán, pero tampoco se puede decir que está acabado. La magia no se pierde así como así. Kaká ha tenido problemas físicos. Forzó y lo pagó, pero esta vez ha vuelto para quedarse y le pondrá las cosas difíciles a Mourinho para dejarle en el banquillo.

El gran problema de Kaká es a quién tiene delante, Mesut Özil. El alemán es una pieza fundamental en el equipo, el engranaje que da sentido al bloque, como se comprobó con su entrada en el último partido frente al Rayo, pero creo que ambos pueden ser compatibles. Di María no está en su mejor momento, y probar con ambos jugadores en el campo puede ser una vía para premiar el tesón y esfuerzo de Kaká.

Una de las grandes dudas para el partido frente al Ajax es la inclusión o no de Ricardo Kaká en el once blanco, y si por mí fuera sería titular. El brasileño tiene que seguir ganando confianza para no perder uno de los últimos trenes que le pueden llevar al éxito y una gran noche europea puede ser más que un filón para el mediapunta.

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