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Cuando la paciencia no existe

  • "El aficionado del Real Madrid que vio al Benzema del año pasado no reconoce al actual. Lo que todo el mundo ve es que sus cifras goleadoras han disminuido, sin embargo hay otros aspectos que también han menguado, ese encanto con el balón, pases..."
David Jorquera - La Opinión
David Jorquera - La Opinión David Jorquera - La Opinión

Paciencia. Dice el diccionario de la Real Academia Española de la lengua sobre esta palabra en una de sus acepciones lo siguiente: “Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse”. Sinceramente, cuando leo la ‘palabra’ y su significado, máxime cuando ex jugadores como Karembeu, que jugó en el Real Madrid, recurren a ella para referirse a Benzema, no me queda otra que leer y escuchar al madridismo para tener claro que si hay una palabra que no quieren ver asociada al delantero francés es precisamente esa, paciencia.

Benzema ha tenido una relación muy especial desde que llegó al Real Madrid con la grada del Bernabéu. Podría asemejarse a un noviazgo ilusionante, jugador con cartel en Francia, joven, recorrido para presente y futuro, una etapa de desilusión, con expectativas frustradas, rumores de ruptura, otra fase de amor pasional (el de la temporada pasada) basada en goles, asistencias, estado de forma óptimo y peso adecuado. Sin embargo, en la actualidad la relación ha caído en una peligrosa rutina. El Bernabéu vive cada minuto de Benzema expectante. Una palma o un silbido pueden depender de un par de pases buenos o de otros tantos controles errados. Karim no vive a día de hoy ese momento en el que el público ‘perdona todo’. El aspecto extradeportivo tampoco le ha ayudado, por lo que si quiere volver a recuperar el ‘amor eterno’ que tuvo el año pasado sólo él tiene la tecla para conseguirlo.

Es evidente que el aficionado del Real Madrid que vio al Benzema del año pasado no reconoce al actual. Lo que todo el mundo ve es que sus cifras goleadoras han disminuido, sin embargo hay otros aspectos que también han menguado, ese encanto con el balón, pases, asociación con compañeros, desmarques, físico para presionar al rival, etc. O, al menos, no son tan habituales como el curso pasado. Esa falta de continuidad de Karim es la que tiene al madridismo dividido con su concurso. El primero Mourinho, que (casi) siempre le dio los grandes partidos la pasada temporada, y que en los últimos tiempos le ha tenido calentando banquillo en dos duelos como la vuelta de Copa en Barcelona o el partido decisivo de Champions en Old Trafford (CERO minutos entre ambos). Si hay dos cosas claras en el Real Madrid es que la palabra paciencia no existe y que si un año haces una temporada de nivel ocho, la siguiente debe ser como mínimo igual. Lo demás ya es cuestión de interpretaciones.


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