Ir a versión clásica Ir a versión móvil

Higuaín se basta él solito

  • 0-1: Un golazo de crack del argentino da los tres puntos a los de Juande en un partido trabado. Los blancos afrontaron el choque con la ausencia de cinco titulares. El Málaga sólo ofreció resistencia en la primera mitad
Málaga 0-1 Real Madrid
Eduardo Torrico - La crónica Eduardo Torrico - La crónica

Si ese gol lo marca Messi, están hablando de él durante tres meses seguidos sin parar. Pero lo metió Higuaín, que carece de los hagiógrafos del azulgrana. Fue un gol que vale tres puntos y que permite al Real Madrid seguir en la pelea por el título. El argentino recuperó el balón en campo propio, se fue con potencia hacia arriba, cambió espectacularmente de ritmo cuando le salió Weligton en la corona del área y disparó con la pierna derecha para batir a Goitia. Una obra de arte. Sólo por ella valió la pena ver este mal partido.

0 - MALAGA: Goitia; Gaspar, Gámez, Weligton, Calleja; Eliseu (Luque, 55’), Apoño, Lolo, Duda (Nacho, 81’); Adrián y Baha (Salva, 66’).

1 - REAL MADRID: Casillas; Sergio Ramos, Pepe, Metzedler, Miguel Torres; Higuaín, Gago, Sneijder (Parejo, 86’), Van der Vaart (Drenthe, 90’); Huntelaar (Javi García, 66’) y Raúl.

GOLES: 0-1 Higuaín (49’).

ÁRBITRO: Undiano Mallenco (Comité Navarro). Amonestó a Duda (10’), Sneijder (26’), Sergio Ramos (38’), Gago (42’), Raúl (62’), Gámez (81’), Gaspar (88’) y Calleja (92’).

INCIDENCIAS: Estadio de La Rosaleda. Lleno

El Real Madrid tuvo que sobreponerse a todo tipo de adversidades: a las sabidas bajas de Heinze, Marcelo y Robben, se añadieron la de Lass (que era probable) y la de Cannavaro. Cinco titulares borrados de golpe. Y encima, con Undiano Mallenco, que dicen que es el mejor árbitro español (¡cómo serán los demás!), ejerciendo de martillo pilón. El colegiado navarro o no veía las faltas que sufrían los madridistas (una a Higuaín, en la frontal del área, a medio metro de sus narices) o permitía una dureza injustificada a los malaguistas. A Gaspar, por ejemplo, le perdonó la roja, por un codazo a Huntelaar al borde del área (ni sacó la amarilla ni pitó falta), y también se la perdonó, ya en la segunda parte, a Calleja por otra agresión a Higuaín (esta vez, al menos, pitó falta, pero no amonestó al defensa blanquiazul). Y por sobreponerse, el Real Madrid tuvo también que sobreponerse a alguna que otro ataque de entrenador de Juande Ramos.

El primer tiempo fue una larga travesía por el desierto de la espesura. El Málaga presionaba y no dejaba recibir a los centrocampistas blancos. El Real Madrid tenía infinidad de problemas para dar más de dos pases seguidos. Pero la energía que ponían los locales no se traducía en situaciones de peligro para el área blanca. Salvo un remate y un disparo lejano de Adrián, plenos de inocencia, el Málaga no inquietaba a Casillas. Tampoco es que el Real Madrid inquietara mucho a más a Goitia, porque salvo dos tiros desde fuera del área, uno de Higuaín y otro de Sneijder, los de Juande no existían en ataque.

El golazo de Higuaín

La segunda parte cambió a la fuerza con el gol de Higuaín. El partido se rompió. Desapareció el orden que había mostrado el Málaga y también se esfumaron en parte las fuerzas que había exhibido durante la primera mitad para acogotar al Real Madrid con su férrea presión. Los madridistas empezaron a sentirse a gusto sobre el césped y, con un inspiradísimo Higuaín, intentaron sentenciar la contienda. Por unas veces por acierto de Goitia (Van der Vaart, Higuaín, Sergio Ramos y, de nuevo, Higuaín) y otras veces porque la pelota se fue fuera (preciosa vaselina de Van der Vaart), el segundo tanto no llegaba.

Juande también puso de su parte para que no llegara ese segundo tanto y para dar emoción al asunto, cuando, en una decisión absurda, retiró a Huntelaar y metió a Javi García. Quedaba por delante casi media hora de juego y quedaban bien claras las intenciones del técnico manchego. Tapia hacía, por su parte, todo lo contrario y metía en liza a Luque, primero, y a Salva más tarde. Pero los cambios del técnico local no modificaron sustancialmente la situación y fue Higuaín, gran protagonista del choque, el único al que se le volvió a presentar la oportunidad de marcar. Primero, en el minuto 84, con un remate que se perdió junto a la base del poste derecho; luego, en el 89, cuando solo ante Goitia se resbaló y no pudo disparar en las debidas condiciones.

La persecusión continúa. No hubo buen fútbol por parte del Real Madrid en esta ocasión, pero ello casi era previsible por todas las circunstancias antes explicadas. Bastó un Higuaín genial para que la Liga siga en el aire.

 

 

Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies.
OK | Más información