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Se desata la Cristiano-dependencia

  • El milanista Pato, con dos goles, verdugo de los blancos. El Madrid volvió a decepcionar en el juego y, en esta ocasión, no le salvó ni su pegada. Los italianos, con lo justo, se llevaron el triunfo.
Real Madrid 2-3 Milán
David Jorquera - Santiago Bernabéu David Jorquera - Santiago Bernabéu

El Madrid perdió su primer partido importante de la temporada en casa (2-3) ante un Milán que se dedicó a hacer lo poco que sabe, contener, aguantar un ritmo lento y concretar arriba. En el Madrid, que volvió a jugar mal, destacó Drenthe en los minutos finales del partido. La Cristianodependencia vuelve a llamar a las puertas de Chamartín.

La presencia de Platini en el campo, por más que viniera con la bandera blanca en son de paz según dijo en una pésima rueda de prensa que ofreció en el Bernabéu, era ya un claro síntoma de lo que podía suceder en el terreno de juego. Platini, obviamente no es tonto, y no iba a rajar en contra del Madrid pero la designación del belga De Bleeckere como trencilla tenía un tufillo apestoso. El belga, además, tardó poco en demostrar lo pésimo árbitro que es. Una escapada de Benzema fue parada en falta dentro del área por Zambrotta. Penalti como una catedral, pensó el Bernabéu. Pues De Bleeckere se lo tragó. Igual que la comida y la cena que trincó en la capital. Vergonzoso lo de este hombre. Aunque con Platini de jefe ya nada extraña.

Ficha técnica:

Real Madrid: Casillas, Ramos, Albiol, Pepe, Marcelo; Lass, X.Alonso, Granero (Drethe 68’), Kaká; Raúl y Benzema

Milán: Dida, Zambrotta, Thiago, Nesta, Oddo; Ambrosini, Seedorf, Pirlo; Ronaldinho (Flamini 90’), Pato e Inzagui (Borriello 60’)

Goles: 1-0 Raúl (18’), 1-1 Pirlo (61’), 1-2 Pato (65’), 2-2 Drenthe (75’), 2-3 Pato (88’)

Árbitro: Frank De Bleeckere. Amonestó a Albiol, Zambrotta, Raúl y Marcelo

Estadio: Santiago Bernabéu. Lleno total. 80.057 espectadores.

Si el belga estaba en su línea, tampoco se salió de la suya el capitán Raúl. La presencia de Dida en la portería milanista era toda una garantía para el Madrid. El portero carioca, más aficionado al teatro y la farsa, demostró que sus mejores años, si es que los tuvo, pasaron hacen ya mucho. Un cante, al más puro estilo Perales, al intentar blocar un balón le costó el primero. Y es que estando Raúl por el camino, cualquier mínimo fallo es peligro, y si es muy gordo, es gol. El ‘7’ blanco fue el más listo de la clase y le limpió el balón a Dida con la misma naturalidad con la que la depositó en la red visitante.

EL MILÁN, EN EL PUNTO QUE QUERÍA EL CHOQUE

El paso de los minutos trajo consigo la caída cada vez más incipiente de la lluvia y un juego al ralentí por parte de ambos. El fútbol control se apoderó del Bernabéu y la cosa se afeó por momentos. Lo que no se apagaban eran los pitos a Ronaldinho, más preocupado por su cinta en el pelo que de escaparse de Sergio Ramos. Pero, por mucho que lo quieran disfrazar, no es ni la sombra de lo que fue. Aún así, aseguraba morbillo en cada acción en la que excitaba a la gente.

El ritmo cansino que dominaba la contienda era el requerido por el Milán. No se jugaba a nada. No había peligro en las áreas. Y ahí los italianos son maestros. Primero fue Pirlo el que desde la pizzería de italiana de su barrio sorprendía a Casillas. Y, posteriormente, un error del portero mostoleño en una salida fuera del área le sirvió la remontada en bandeja el Milán. El Madrid nadaba contracorriente, y la Cristianodependencia  sobrevolaba el Bernabéu.

DRENTHE, LA ESPERANZA...HASTA QUE LLEGÓ PATO

Pocos podían intuir que la salida de Drenthe al césped revolucionaría al Madrid de la forma que lo hizo. El holandés se marcó sus mejores minutos con la camiseta blanca. Con una serie de regates y taconazos el holandés se metió al público en el bolsillo y lideró a un Madrid que sacó fuerzas de flaqueza. El éxtasis llegó cuando remató desde la frontal un córner servido por ¡Raúl! Liberó tensiones, y agradeció al cielo la oportunidad que le brindó la noche.

Sin embargo, hoy los astros no estaban del lado madridista. El Milán veía como le anulaban un gol discutido, sin embargo, a la segunda, Pato mató al Madrid, en un remate a quemarropa que dejó en evidencia a la defensa merengue para acabar con la virginidad que ostentaba el Bernabéu esta temporada.

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