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La grandeza se demuestra ganando

  • Pellegrini necesita dar un golpe de autoridad con un triunfo. Un Milán venido a menos debería ser un buen bálsamo para él. El Madrid tiene que ganar, por fin, un partido grande esta temporada
Milan-Real Madrid (20.45)
David Jorquera - La Previa David Jorquera - La Previa

El partido con más historia por metro cuadrado que puede presentar el fútbol europeo está servido. Con su mantel, sus servilletas, sus cubiertos, su carta y, por supuesto, con sus dos comensales. Milán y Real Madrid quieren volver a recuperar el terreno perdido a nivel europeo y un partido entre ambos es el mejor de los reclamos para que las luces, flashes y demás enfaticen esa grandeza.

Para Pellegrini, además, el partido supondrá una reválida. Curiosamente, optará por la dupla Benzema-Raúl en la delantera, una pareja que apenas había utilizado hasta el pasado sábado. Como el alumno que sólo aprueba las asignaturas maría (Xerez, Tenerife o Valladolid), el chileno en esta ocasión lleva la chuleta franco-argentina como tabla de salvación. Parece más preparado. Aunque sin Ronaldo, su equipo sigue sin dar el mismo miedo a sus rivales.

FICHA TÉCNICA.

AC MILAN: Dida; Oddo, Thiago Silva, Nesta, Zambrotta; Ambrosini, Pirlo, Seedorf; Ronaldinho, Pato e Inzaghi.

REAL MADRID: Casillas; Sergio Ramos, Pepe, Albiol, Arbeloa; Lass, Xabi Alonso, Marcelo, Kaka; Higuaín y Benzema.

ARBITRO: Felix Brych (ALE).

ESTADIO: San Siro.

HORA: 20.45/TVE1

Nombrar al Milán es hacerlo de un grande. Por historia y palmarés. Sin embargo, el actual equipo rossonero no deja de ser un gigante con pies de barro. Y hasta garrota de barro, podría decirse. Todos los  jugadores del equipo italiano, salvo Pato, ya han jugado los cinco mejores partidos de su carrera y, por ende, son vulnerables. Exageradamente vulnerables. A pesar de su victoria en el Bernabéu, este Milán tiene la mitad de empaque y la millonésima parte menos de calidad que aquel equipo entrenado por Sacchi. El problema es que cuenta con esa doble condición que siempre conviene respetar: son italianos y la suerte nació, creció y se reprodujo en Italia desde que el fútbol es fútbol.

El Madrid necesita una victoria en un escenario grande. Un triunfo de esos que, al día siguiente, tiene repercusión en la vista y oidos de todos los aficionados del mundo. El primero que lo agradecería sería Florentino, encantado de expandir el madridismo al sitio más recóndito del mundo, y el segundo Pellegrini, que encontraría en forro del asiento del banquillo del Bernabéu una loción pegadiza que le agarraría con la fuerza de los resultados al puesto de confianza que se le otorgó en su momento.

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