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Un ladrón de guante blanco

  • Los madridistas son hasta la fecha el conjunto de Primera que más balones roba
Los madridistas son hasta la fecha el conjunto de Primera que más balones roba
Borja Fernández Borja Fernández

Para que un equipo funcione hace falta engrasar muchos de sus componentes. Lo que funciona bien en ataque puede suponer un problema en defensa y viceversa. De momento, el conjunto de Pellegrini destaca por ser un auténtico 'ladrón' de guante blanco.

Mucho se ha criticado el juego de los madridistas esta temporada y, aunque el fútbol de los blancos haya mostrado carencias en algunos apartados, en otros se presentan como un equipo líder. Las estadísitcas hablan: el Real Madrid es el conjunto de Primera División que más balones ha recuperado tras las doce primeras jornadas (sólo le supera el Barcelona en el balance global, que no en media por partido, con un encuentro más disputado). Los de Manuel Pellegrini han robado un total de 687 balones con una media de 57,25 por partido.

Esto, por sí sólo, no serviría de mucho, pero ayuda para justificar que, si bien los madridistas no han encontrado ese punto de juego fluido y vistoso que se le exige desde fuera, en comparación siempre al fútbol desplegado por el equipo de Pep Guardiola (por otros lado, petición ésta bastante injusta), el Madrid se está esforzando en un apartado tan importante como es la recuperación de balones, unos esféricos birlados que, al tiempo que ponen fin a las jugadas de los oponentes, posibilita que los 'merengues' se lancen al ataque, en ocasiones incluso en situaciones de inferioridad defensiva rival, y es así cuando los adversarios pueden echarse a llorar.

No en vano, el Real Madrid de la temporada 2009/2010 se está caracterizando por una solidez defensiva que le hace ser el segundo equipo menos goleado del campeonato. En esta labor, además de las directrices del entrenador chileno, parte de culpa la tiene sus jugadores. La llegada de futbolistas como Xabi Alonso, Granero, Raúl Albiol o Arbeloa han ayudado a cimentar defensivamente un conjunto que ya contaba con la omnipresencia de Lass o el sentido táctico de Mahamadou Diarrá. Todos ellos, junto al aporte de los delanteros y el resto de la plantilla blanca, están trabajando por perfeccionar un sistema que ya comienza a dejar destellos de gran enquipo. La ecuación es sencilla: solidez defensiva más un ataque de miedo igual a tres puntos.

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