Ir a versión clásica Ir a versión móvil

Van der Vaart se reivindica en un triste empate

  • Aburrido partido en el que el Madrid apenas creó peligro ante un Standard muy flojo. Van der Vaart marcó en una bonita falta y fue uno de los más destacados junto a Ronaldo y Di María. Benteke marcó el empate de cabeza adelantándose a Carvalho en el 75
Standard Lieja 1-1 R.Madrid
Alberto Piñero - La crónica Alberto Piñero - La crónica

El Madrid sólo pudo llevarse un empate de Bélgica en su cuarto amistoso ante el Standard de Lieja. Para ser más específicos, decepcionante empate. Y es que fue un aburrido partido cuando enfrente había un rival muy blandito. Mourinho cambió el esquema y formó con un 4-3-3 en el que los jugadores parecieron perdidos a tenor de lo poco coordinados que se mostraron y de las pocas combinaciones que se vieron. Tan pocas que apenas se pudo contar una jugada clara de gol en noventa minutos, y que el tanto madridista llegó en una falta directa. La primera parte, con los jugadores que menos crédito y menos minutos tenían, fue muy plana a excepción de los destellos que ofreció Van der Vaart. Y en la segunda tampoco se salió del tedio a pesar de que Ronaldo, Di María y Canales dejaron algunos detalles. Suficientes como para mantener al Real Madrid invicto en esta pretemporada, pero muy insuficientes como para batir a un Standard muy tierno que sólo creó peligro a balón parado.

 

A pesar de la euforia entre el madridismo por el fichaje de Özil, la pretemporada merengue no se detuvo. Y el choque ante el Standard de Lieja era muy interesante, no ya por la entidad del rival como sucedió el pasado viernes en el amistoso ante el Bayern de Munich, sino sobre todo porque Mourinho se guardó para este cuarto partido algunas novedades y probaturas. Una de ellas era Sergio Ramos como central. Y el de Camas cumplió sobradamente ante un rival tierno que sólo creó peligro en jugadas a balón parado. Otra de las novedades era la presencia de la dupla Benzema-Higuaín en la delantera. Pero esta pareja que prometía dinamita estuvo más que desaparecida. Sobre todo por parte de Higuaín, que prácticamente tocó su primer balón rondando el minuto 40 de partido. Benzema estuvo mucho más participativo y activo ligeramente escorado a la banda izquierda -por donde más se movió el equipo blanco en la primera mitad-, pero lo cierto es que la conexión entre ambos fue totalmente inexistente. Lamentablemente para el madridismo.

El cambio de esquema no benefició al juego del Madrid

Y sin que estas dos primeras novedades surtieran demasiado efecto en el equipo blanco, otra de las probaturas que hizo Mourinho sí que marcó el juego blanco. Y es que el entrenador madridista aparcó el 4-2-3-1 que había llevado a cabo en los anteriores partidos para dibujar un 4-3-3 con Gago, Lass y Granero en la línea del centro del campo, y Van der Vaart, Higuaín y Benzema en la línea de vanguardia. Gago ejercía de eje en el centro del campo con Granero y Lass más escorados, mientras que Van der Vaart era el que se movía por el centro casi como mediapunta con Benzema e Higuaín entrando casi desde las bandas. Y con esta disposición lo cierto es que el Madrid no terminó de encontrarse en ataque en ningún momento. Los jugadores se movían constantemente buscando los huecos, con Drenthe y Arbeloa prácticamente como extremos cuando el balón estaba en posesión de los de blanco, y bien fuera porque los jugadores no terminaban de encontrarse por el campo, lo cierto es que apenas hubo conexiones y combinaciones de verdad de mérito en ataque. La posesión caía del lado blanco, pero era un juego muy plano. Algo en lo que seguro que también influyeron las aptitudes de los jugadores que dispuso el técnico merengue, que quiso dar minutos a aquellos con menos crédito y menos minutos a sus espaldas.

Y es que con esa línea de centrocampistas formada por Gago, Lass y Granero era complicado crear juego. Lo de que la dupla Gago-Lass no es suficiente para el Madrid ya se sabía (a pesar de que el francés estuvo fino en defensa), pero lo de Granero empieza a ser ya preocupante, y es que el Pirata no estuvo en el partido en ningún momento. Si hay alguien en la planta noble del Bernabéu que está dudando entre cuál sería el mediocampista que sobra con la llegada de Özil, la respuesta está clara. Y es que hoy de inicio también estaba Van der Vaart, y el holandés demostró estar muy por encima a día de hoy del canterano. De hecho, fue posiblemente el más destacado en la primera mitad moviéndose constantemente y regalando incluso algún destello de oro como un taconazo a Granero en el balcón del área. Además de que el primer gol merengue llegó de sus botas (que por cierto no celebró con excesiva euforia). En una falta algo escorada a tres pasos de la línea del área, el tulipán cargó su pierna izquierda y dibujó un ‘platanito’ por encima de la barrera que entró en la portería belga después de tocar el palo izquierdo, y ante la mirada de Van Hout.

Mourinho sustituyó a nueve jugadores tras el descanso pero no cambió el juego tedioso

Pero lamentablemente para el Madrid, prácticamente lo que fabricaba Van der Vaart fue lo único que se vio en la primera parte. Éso, y una brillante pared entre Granero y Benzema que acabó con un centro lateral del francés que remató Van der Vaart y que fue despejado a córner. Porque del lado belga también hubo muy poca tela que cortar a excepción de dos centros laterales botados por Defour y mal defendidos. Uno lo despejó Iker, y otro llegó a las mallas del meta madridista pero fue anulado correctamente por fuera de juego. Tras el descanso, Mourinho movió prácticamente todo el equipo, porque al minuto 60 de partido sólo Ramos y Arbeloa permanecían en el campo de los que fueron de la partida. El dibujo se mantenía idéntico, con Di María, Canales y Ronaldo en la línea más adelantada, Pedro León, Xabi y Khedira en el mediocampo, y Marcelo, Ramos, Carvalho y el propio Arbeloa defendiendo la meta de Dudek. Sin embargo, a pesar de que en la segunda parte formaban los teóricos titulares, el equipo blanco no logró salir del tedio de la primera mitad a excepción de algunos destellos de Canales, un par de desbordes de Di María, y las cabalgadas de Ronaldo desde la banda. Pero nada destacable. Tan sólo un gol anulado justamente por claro fuera de juego al propio Di María, que cazó un disparo de Xabi en la línea de fondo y lo metió en la portería belga con el tacón al más puro estilo Cristian Vieri.

- Ficha técnica:

1 - STANDARD DE LIEJA: Van Hout (Blazic, min. 46); Opare, Mangala, Felipe, Pocognoli; Defour (Goreux, min. 59), Witsel, Víctor Ramos, Bokanga; Pieron (Benteke, min. 46) y Grozav (Danilo, min. 46).

1 - REAL MADRID: Casillas (Dudek, min. 46); Drenthe (Marcelo, min. 46), Albiol (Carvalho, min. 46), Sergio Ramos, Arbeloa; Gago (Xabi Alonso, min. 61), Lass (Pedro León, min. 61), Van der Vaart (Canales, min. 61), Granero (Khedira, min. 46); Benzema (Cristiano, min. 46) e Higuaín (Di María, min. 46).

GOLES: 0 - 1, min. 12, Van der Vaart. 1 - 1, min. 77, Benteke.

ÁRBITRO: Amonestó a Higuaín (min. 42), por parte del Real Madrid.

ESTADIO: Stade de Sclessin.

Quién sabe si fue por el ritmo tedioso del Real Madrid, o simplemente por esas paradojas que esconde el fútbol, el caso es que llegados al minuto treinta de la segunda parte, el Standard logró la machada de empatar el partido. Y fue en una jugada a balón parado, como no podía ser de otra manera tratándose de un equipo incapaz de enlazar dos pases seguidos. El ex madridista Opare botó una falta lateral y Benteke se adelantó a Carvalho en el primer palo para meter la cabeza y empalar el esférico hacia la portería blanca, haciendo inútil la estirada de Dudek. A la siguiente jugada, y mientras el madridismo seguía con la boca abierta intentando digerir el gol rival, Di María tuvo un ramalazo cargado de rabia en busca del gol de la victoria. Cogió el balón en la izquierda y al más puro estilo Robben quebró a su defensa hacia el interior para sacar un zurdazo al palo largo. Sin embargo la de Juan Palomo no le salió y el cuero se marchó fuera. Una pena, porque fue una de las pocas ocasiones con algo de peligro que llevó el Real Madrid antes del final del partido, en la misma línea de lo que se había visto en los ochenta minutos anteriores. Así se llegó al final del partido, con un marcador que reflejaba un 1-1 que no hacía justicia por lo visto sobre el campo, ya que el Standard no se mereció ningún gol, pero que sí que podía servir de reflejo de lo gris que había estado el Madrid en los noventa minutos.

Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies.
OK | Más información