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Benzema muestra el camino a cuartos

  • El francés logró el gol de los blancos en el primer balón tocaba. El Madrid fue mejor en el segundo tiempo que el Lyon. El colegiado Stark se tragó un penalti clamoroso en el área francesa.
Lyon 1-1 Real Madrid
David Jorquera - La Crónica David Jorquera - La Crónica

El Real Madrid salió vivo de la caldera de Gerland y consiguió un magnífico resultado para rematar su clasificación para cuartos en el Bernabéu (1-1). Benzema fue el autor del gol blanco en una gran acción individual al minuto de entrar al terreno de juego en sustitución de Adebayor. Los blancos encarrilan su pase a la próxima ronda y sólo queda que el Bernabéu dicte sentencia.

No es uno de los grandes estadios de Europa pero Gerland impone respeto. Al menos, cuando el Lyon aprieta, y ante el Madrid los franceses se ponen la capa de supermán y persiguen como conejitos duracell a todo aquello que porte una casaca de color blanco.

Puel planteó un partido de mordeduras. Le dejó al Madrid la pelota para que los Gomis, Delgado, Bastos y compañía se tiraran al cuello de Cristiano y de Özil, fundamentalmente. Los galos sabían que de ellos suele salir el mayor peligro del Real Madrid y trataron de cortocircuitar a los de Mourinho por esas vías. El Madrid no conocía el color de la camiseta de Lloris. No fue hasta el minuto 29 cuando el meta local desempolvó sus guantes. Di María lo intentó desde lejos, pues Cris y Lovren tenían cercado el área, con un tiro suave. Agua. Luego fue Cristiano, también en una falta lejana, el que hizo mover el esqueleto al cancerbero galo. Poco más del Madrid ofensivamente hablando en la primera parte. Bagaje escaso.

El Lyon, por su parte, hacía su partido. Los galgos de Puel hacían sufrir a Ramos y Carvalho, los más flojos de la defensa. El primero ya estaba con amarilla en el minuto 10, mientras que al segundo un partido con un ritmo tan alto le descomponía. En una de las estampidas locales, en contragolpe fulgurante, Gomis se encontró con un fallo de Iker al atrapar un centro, primero, y luego con una rectificación del mostoleño que dejó en nada el error inicial. Se salvó el Madrid y se salvó Iker pero el peligro del Lyon era latente. Y el del Madrid se presuponía aunque poco rastro había.

Ficha Técnica:

Lyon 1: Lloris, Reveillere, Lovren, Cris, Cissokho; Toulalan, Kallstrom (Pjanic 76’); Gourcuff, Bastos (Pied 69’), Delgado (Briand 69’) y Gomis.

Real Madrid 1: Casillas; Ramos, Pepe, Carvalho, Arbeloa; Xabi Alonso, Khedira (Lass 68’); Özil (Marcelo 75’), Di María, Cristiano Ronaldo y Adebayor (Benzema 63’)

Goles: 0-1 Benzema (65’), 1-1 Gomis (82’)

Árbitro: Wolfgang Stark. Amonestó a Ramos, Di María, Bastos, Cris, Pied y Casillas

Estadio: Gerland. Lleno total. 40.000 espectadores.

Sin embargo, el paso por los vestuarios supuso una metamorfosis para el Madrid. De repente, los blancos eran más rápidos, más altos y más fuertes que sus rivales. Y encima, arañaban. No mordían pero amagaban con hacerlo. La mala suerte se cebó con los de Mourinho en el intervalo de un minuto, el que fue del 49 al 50. Primero fue Cristiano Ronaldo el que envió un golpeo de falta contra el poste y, renglón seguido, fue Sergio Ramos el que se encontró con la madera, en este caso, el larguero. Fue un dos en uno en maderazos pero Gerland ya no rugía como antes y el Madrid empezaba a engordar en juego, ocasiones y velocidad.

El árbitro, calamitoso

En Europa, por norma, suele ser complicado recibir un arbitraje neutral. Se suele barrer para el equipo de casa. El ‘amigo’ Stark no quiso romper la tradición. Él y su colega de área se tragaron un clamoroso penalti a favor del Madrid por manos de Gourcuff tras un nuevo zapatazo de Cristiano Ronaldo ¿Para qué se habrá inventado Platini la tontería de los señores que vigilan el área? ¿Para fomentar el doble ridículo? Así fue. Mano como un piano que los hombres de rojo se llevaron para su patria teutona en la maleta.

Aún con el subidón de adrenalina por el penalti no pitado, el Madrid volvió a la carga. Y lo hizo de la mano del 'niño bonito' de Gerland, Karim Benzema. El francés entró sustituyendo a Adebayor y apenas un minuto después dibujó un desmarque que vieron Özil y Cristiano y que transformó en gol por el único hueco en el que Lloris dejó la ventana abierta, bajo sus piernas. El gafe de no marcar nunca en Gerland se había roto y el de no ganar allí parecía más cerca que nunca. Fue un espejismo.

Y la culpa la tuvo Gomis. Un delantero tipo Adebayor que se encontró con un afortunado rebote dentro del área tras una falta sacada por Pjanic varios metros más adelantada de lo que realmente correspondía. El árbitro Stark no estaba para vigilar esos menesteres. Ni le interesaba. Permitió el saque de la falta en un punto ilegal y tras una pugna aérea, Gomis hizo diana. Partido igualado, que no eliminatoria. Con los dos equipos en la reserva, el gol se volvió a sentir en ambas porterías aunque sin puntería. Gerland dejó de ser la pesadilla para convertirse en el punto de despegue hacia Londres. Benzema rompió parte del gafe y al Bernabéu sólo le queda rematar la faena. Pinta bien. Muy bien.

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