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Mou 'muestra' al verdadero Barça

  • Las provocaciones del FC Barcelona han aumentado considerablemente desde la llegada del luso
Los azulgrana aprovechan la fama del luso para acuciar su campaña de desprestigio
Defensa Central Defensa Central

Desde que Mourinho llegó al banquillo del Real Madrid, los choques entre el club blanco y el FC Barcelona han aumentado de manera considerable. La llegada del técnico portugués al Bernabéu ha acrecentado la tensión por un único motivo: Mou no es un hipócrita, y no sabe callarse las verdades que más duelen en Can Barça.

Por esa razón, las afrentas del club azulgrana hacia los blancos han aumentado desde que el luso aterrizó en la capital. En 7 encuentros, varios hechos que demuestran que el Barcelona no es el bueno de la película, sino más bien todo lo contrario.

Todo comenzó con el 5-0 del FC Barcelona al Real Madrid durante la pasada Liga. Un severo correctivo que dejó muestras de que los culés no saben ganar, tal y como aclaró Piqué mostrando la ‘manita’ al público del Camp Nou y a las cámaras de todo el mundo. Una provocación innecesaria que buscaba humillar el orgullo madridista, y que fue el precedente de las feas imágenes que se han visto en posteriores ‘clásicos’.

En ese mismo sentido llegaron las palabras de Sandro Rosell, que ayer mismo aseguraba que el Barcelona no es un equipo “de bravucones”, previas a la final de Copa. En la porra, el presidente culé aseguró que el Barcelona volvería a ganar 5-0, “para no perder la costumbre”. Sin embargo, éstas no desataron tanta polémica como la famosa campaña publicitaria de los autobuses de la ciudad condal, en la que aparecían varios hombres del Barcelona mostrando la famosa ‘manita’.

En el primero de los cuatro clásicos seguidos de los pasados Abril y Mayo, Piqué volvió a centrar el protagonismo con unas palabras que, aunque él mismo ha negado, varios medios de comunicación se hicieron eco: “Os hemos ganado vuestra Liga y ahora ganaremos la Copa de vuestro Rey”, se mofó de los internacionales españoles del Madrid en el túnel de vestuarios. Durante el partido, el pelotazo de Messi a un aficionado del Madrid ya había encendido la mecha. Una acción por la que el ‘humilde’ argentino no pidió disculpas.

Tras el final de la temporada y cuando parecía que las aguas volvían a su cauce, Rosell amenazó al Madrid con romper relaciones si persistían los, supuestamente, comportamientos antideportivos del club blanco. Una salida de tono a destiempo que en nada benefició al alto el fuego.Sin embargo, lo peor estaba por llegar, cuando el FC Barcelona denunció ante la UEFA a Mourinho por sus declaraciones en rueda de prensa. Un intento por acallar las críticas a los arbitrajes que habían beneficiado a los azulgrana, no sólo ante el Real Madrid sino en años precedentes. A esto se sumaron los insultos racistas de Busquets a Marcelo, al que el mediocentro culé llamó ‘mono’, y los continuos fingimientos de los futbolistas del Barcelona, que contribuyeron a la expulsión de Pepe en la ida y a la posterior victoria azulgrana.

Y con ésas, llegó la Supercopa: las provocaciones de Messi al banquillo, tanto por sus gestos como por su escupitajo a los pies de Mourinho; los insultos de Guardiola y Vilanova al banquillo merengue o la agresión de Villa a Özil reabrieron viejas heridas. Del mismo modo que las palabras de Xavi y Piqué al término de la Supercopa, calificando al Madrid de “patético” o a Mourinho de “lacra”.

Todas ellas, acciones que parecen haber caído en saco roto a comparación con los innumerables agravios de que se acusa al Real Madrid. ¿El fin? Toda una campaña de desprestigio contra los blancos para evitar habladurías sobre el fin de ciclo de éxitos del FC Barcelona, sustentada sobre la fama que han fabricado a Mourinho. No hay más ciego que el que no quiere ver.

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