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El Madrid también ganó en el clásico

  • Mourinho dejó claro que su calidad humana es incuestionable
Mourinho dejó claro que su calidad humana es algo incuestionable
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El clásico entre Real Madrid y Barcelona sirvió al club blanco para mucho a pesar de la derrota. Los merengues ganaron en señorío por un lado, al ceder a las peticiones de los culés con respecto a la pancarta de la Peña La Clásica, y por otro por la actuación de un Mourinho que se acercó al banquillo visitante para felicitar a Tito Vilanova por la victoria y desearle una pronta recuperación.

Era la imagen del morbo que muchos esperaban: que Mourinho se ‘olvidara’ de saludar al ayudante del FC Barcelona tras lo ocurrido la pasada Supercopa y tras la reciente operación del catalán. De hecho, parece que incluso el propio Tito hizo lo posible por evitar el encuentro con el técnico del Madrid, ya que salió del vestuario una vez comenzado el partido. Sin embargo, Mou estaba dispuesto a dar ánimos al ayudante de Guardiola y así lo hizo al término del choque, cuando el árbitro ni tan siquiera había señalado el pitido final.

El luso, que había esperado al inicio del encuentro, sin éxito, poder saludar a Tito, se acercó al banquillo azulgrana para felicitar al rival por la victoria y estrechó la mano del segundo de Pep Guardiola, al que dijo algo al oído. Seguramente, le inculcó ánimos para recuperarse de su operación en la glándula parótida: una actuación que demuestra la calidad humana de un Mourinho que sabe diferenciar muy bien lo personal de lo profesional. Un nuevo golpe para aquellos que se empeñan en señalar al técnico del Madrid como un villano al que dar continuos palos.

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